7 fotos reales de fantasmas que quitan el hipo

En este videoprograma vamos a evaluar 7 tomas realizadas a lo largo de la historia en donde aparecen extrañas presencias aparentemente ectoplásmicas o pertenecientes a dimensiones paralelas que han destacado en el campo de la investigación paranormal. Empezaremos con la Mujer de Berthelot, foto tomada en 1975 en la iglesia de Worsted, Inglaterra y seguiremos con una extraña presencia en una fotografía realizada en 1985 en la iglesia de Santa María de Coventry. ¿Un viajero en el tiempo?

A continuación estudiaremos la tremenda fotografía tomada por el matrimonio Chinnery en 1959 en donde podría parecer el alma de la madre de la señora Chinnery en el asiento de atrás de su coche. Tras esto estudiaremos el caso de la famosa «dama marrón» de Raynham Hall, fotografía que ha hecho correr ríos de tinta desde hace décadas y que expondría el ectoplasma de una mujer bajando por unas escaleras. También veremos la famosa toma del HMS Daedalus durante la Primera Guerra Mundial en donde aparecería el fantasma de un soldado fallecido llamado Freddy Jackson detrás de uno de sus compañeros.

Analizaremos las leyendas y fotografías de la luz de Ozark y terminaremos con la bella y espectral toma de Bachelor Grove tomada en Infrarrojo. Esperamos que el programa sea de su interés.

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¿Qué ocurrió en el incidente del paso Dyatlov?

Vicente Fuentes describe todos los sucesos ocurridos en 1959 en los Montes Urales, concretamente en un paso de una montaña conocida como Otorten (que significaba según los lugareños «no vayas allí jamás») en unos sucesos que podrían indicar una intervención agresiva del fenómeno ovni. Un auténtico expediente X sin resolver. Esperamos que el programa sea de su agrado.

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Los tres hombres que viajaron en el tiempo y cenaron…en 1930

Hoy en ufopolis tenemos un nuevo caso de desdoblamiento del tiempo ocurrido en marzo de 1959 con características similares a otros incidentes que hemos tratado en la web. El protagonista de esta historia se llama Bob Wetzel (seudónimo), un militar norteamericano destinado en la Base Aérea de Lowry en Denver, Colorado, que decidió realizar una excursión en coche a Worland. La esposa de Bob vivía allí y a sus dos amigos les venía bien el viaje para ver también a diferentes familiares. En el camino les esperaba otro de esos agujeros temporales que se presentan ante ti sin avisar…

Aquí tenemos a esos tres hombres en su camino conduciendo por las afueras de la ciudad de Cheyenne, cuando de pronto una tormenta de nieve comienza a dejarles sin visión de la carretera. Un poco extraño para ser primavera pero cosas más raras se han visto, piensan ellos.

Es algo repentino, un gran temporal con una espesa niebla. Inesperado a más no poder. No podían ver bien el camino hasta Chugwater, el siguiente pueblo, pero aún así siguieron conduciendo a baja velocidad jugándosela por el mal estado de la carretera. Podían seguir conduciendo. Pero no por mucho tiempo…

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La niebla, elemento que aparece en infinidad de casos de desdoblamiento del tiempo

Las condiciones climatológicas continuaron haciéndose más duras y cuando peor estaban las cosas los viajeros se sintieron aliviados cuando inesperadamente se encontraron con varios restaurantes en fila casi ocultos a un lado de la carretera. Les venía como caído del cielo. Quizá, literalmente…

Según declaraciones a la investigadora Debra Munn, quien se encargó de estudiar este caso, Bob comentó que pararon el coche en el parking del restaurante y entraron en el establecimiento bastante contentos por el hallazgo. Era ya la hora de cenar y tenían un buen lugar para guarecerse del tremendo vendaval de nieve que asolaba la zona. Al entrar se dieron cuenta de que estaba prácticamente vacío: solo tres clientes y las camareras: dos mujeres jóvenes vestidas con largos vestidos blancos con delantales blancos y negros esperaban en la puerta. Su atuendo sin duda era de lo más extraño pero no preguntaron. Pidieron unos filetes para cenar y algo de beber. Estaban hambrientos.

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La descripción del atuendo de las mujeres concuerda con la de la moda nippy… de los años 30

El lugar estaba limpio y aseado y las mujeres sirvieron los platos. Cuando los tres protagonistas terminaron de comer pidieron la cuenta y una de las mujeres se la trajo. Sorpresa. Solo 9 dolares por los tres menús, demasiado barato incluso para 1959. Estaban tan contentos que dejaron cinco billetes de un dólar de propina, algo que fue apreciado por las camareras que parecían no creerse que alguien pudiera darles tanto dinero.

«Deberías haber visto cómo se sorprendieron las camareras», comentó Bob a la investigadora.

«Me dieron las gracias, nos acompañaron hasta la puerta, y nos dijeron que debíamos tener cuidado, ya que todavía estaba nevando con tanta fuerza que apenas se podía ver.»

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El fenómeno se presenta ante los testigos de repente y transporta a personas a diferentes puntos del espacio y el tiempo

Los tres hombres se pusieron en marcha de nuevo y llegaron a la localidad de Worland sin ningún otro contratiempo. Cuando llegaron allí, los tres hombres se encontraron con Sharon, la esposa de Bob,  y con sus padres y les comentaron que habían tardado más de la cuenta porque habían comido en un bonito restaurante en el camino. Y bien barato, además. Los cuatro decidieron volver a Cheyenne parando en ese coqueto sitio que tan buen recuerdo les había dejado. Una sorpresa les esperaba…

En el camino de vuelta, el tiempo era mucho más claro y el sol brillaba con fuerza. Bob recordaba que habían venido bajando la colina desde Denver hacia el norte, y el restaurante era el tercer o el cuarto negocio en el lado izquierdo de una conocida calle.

«Pero esta vez no estaba allí.», Dijo Bob. «Ni siquiera había ningún edificio en el sitio. Estábamos buscando en un terreno yermo. No había nada cuando antes había toda una cadena de establecimientos».

Bob en ese momento no puede creer lo que ve y sus amigos tampoco. No daba tiempo a demoler todos los edificios en una noche y menos recoger los restos. Preguntándose qué demonios había pasado, Bob y uno de sus amigos se dirigieron a un cercano puesto de hamburguesas, donde el testigo entabló conversación con un señor de avanzada edad.

«Creo que su nombre era Charlie. Le dije que habíamos comido en un restaurante que ya no estaba allí».

El hombre parecía confundido, y entonces le dijo:

«Hijo, el lugar que usted describe se quemó hace años y años, y esto ha sido un solar sin uso desde entonces».

«Eso es imposible», respondió Bob. «Estábamos allí».

En este punto de la historia, el protagonista comenzó a describir las dos camareras que les habían servido pero éste le interrumpió.

«Hijo» -dijo el hombre de nuevo-, ese lugar se incendió y las dos mujeres que acaba usted de describirme perecieron en el incendio, pero eso fue hace ya mucho tiempo.»

Mirando hacia atrás, estudiando su increíble experiencia, Bob no llegó a recordar nada inusual en el restaurante excepto el bajo costo de la comida. Los alimentos y la bebida sin duda eran reales, se los habían comido de manera normal y las dos camareras no mostraron comportamientos anómalos. No había nada fantasmal en toda la vivencia de ninguno de los tres testigos.

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Los testigos establecieron comunicaciones normales con las camareras de los años 30… en 1959

Un incidente absolutamente fascinante que expone lo que podría ser un desdoblamiento del tiempo en el que, como veíamos en el caso de la limonada y los niños de Inglaterra, diferentes testigos parecen acceder a un punto del pasado en el que efectivamente sigue existiendo ese restaurante que aún no se ha quemado y de hecho los testigos interactúan con las personas de ese tiempo, comen perfectamente los alimentos de ese punto del pasado, hablan con las camareras y éstas les tratan como a tres viajantes de su época, cobrándoles lo que costarían tres menús en ese momento: solo 9 dólares.

Es muy interesante el hecho de que en este caso los testigos vivieran ese desdoblamiento del tiempo tras entrar en una impresionante tormenta de nieve y niebla. Esa niebla que una vez más precede a un episodio de rotura espacio-temporal que cogió a tres testigos, los situó unas décadas antes y al salir, los devolvió a su época de forma instantánea. 

Como comentario final, es fascinante estudiar estos casos en donde se produce transferencia de materia entre ambos tiempos. Los tres hombres supuestamente habrían degustado unos alimentos en los años 30 y al volver a su tiempo habrían estado digiriendo unos filetes cocinados hacía tres décadas…

Si os ha gustado esta entrada os recomendamos ver el siguiente vídeo en donde también hablamos de episodios de desdoblamiento del tiempo. Esperamos que el programa sea de su interés.

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Fuente: https://spacetimeslip.wordpress.com/2015/06/18/the-restaurant-from-the-past/

El incidente Top Secret del ovni de Blendheim y la señora Eileen

En ufopolis adoramos los extraños incidentes ovni ocultos en la historia de muchos paises que aún a día de hoy son desconocidos para la mayoría del público. Han pasado tantas cosas que a veces uno llega a pensar qué puede haber detrás del fenómeno que toma tan varopintas formas y por qué el fenómeno trataría de controlar a algunos testigos…

Hoy viajamos a la madrugada del 13 de Julio de 1959 a la localidad de Blendheim, Nueva Zelanda en donde tenemos a una mujer, Eileen Moreland encendiendo la caseta que utilizaba para ordeñar a las vacas que tenía en su establo. La ordenada vida de ganadera de aquella mujer iba a cambiar para siempre en aquel paraje fuera de todo posible misterio.

Eileen caminaba animosa hacia las vacas para conducirlas a la caseta. Pasito a pasito por aquel prado iba observando las primeras luces del día y tres árboles que se iluminaban con una pequeña antorcha que solía utilizar por estar aún demasiado oscuro en el invierno austral. Abrigadita ella, en un entorno frío y algo desolado de repente observó un resplandor de color verde que no supo bien qué podía ser. Estaba entre las nubes y no podía ser la luna. Sorprendida, siguió caminando sin quitarle ojo a aquello hasta la mitad del prado, desviándose de su camino. Eran dos luces, como dos ojos verdes rodeadas de un círculo anaranjado que hacían que las nubes tuviesen un halo refulgente a su alrededor. Una escena preciosa que estaba a punto de desenvocar en una vivencia espectacular…

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Recreación del descenso de aquel ovni

De repente, Eileen se dio cuenta de que el entorno parecía diferente. No eran los mismos colores. Verde, todo más verde. Aquello estaba iluminando la zona con aquella luz, ella incluida. Se miraba las manos y estaban iluminadas de ese color. Tuvo miedo. No sabía qué hacer. No las tenía todas consigo, con esa sensación que a veces tenemos de que no deberíamos estar donde estamos en ese momento. Comenzó a andar deprisa mientras la luz se hacía más intensa. Corrió, sorteó las vacas bañada en aquella impresionante luminosidad que venía del cielo y que parecía seguirla y llegó hasta un grupo de pinos para quedarse allí observando bajo su sombra. Allí se sintió segura y se limitó a esperar qué ocurría aún con el temor en el cuerpo. No se fue para casa, algo que quizá hubiésemos hecho algunos de nosotros. No, ella quería verlo.

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El objeto, una vez más en el fenómeno ovni, parecía tener problemas técnicos

Se quedó mirando al prado, tratando de levantar la vista buscando el origen de aquel singular evento y entonces lo vio. Parecía un objeto con forma de disco. Se movía lentamente descendiendo hasta quedarse a unos 15 metros sobre el suelo. Flotaba allí mismo, sobre sus terrenos y ella estaba sola en la oscuridad sin saber qué hacer. Aquello se paró, descendió un poco más hasta los 10 metros de altura y sobrevoló unos árboles melocotoneros de tres metros de altura por encima, a unos tres metros sobre ellos. Ahí, más bajo, lo pudo ver mejor: tenía dos filas de circunferencias que hacían el efecto de dos bandas laterales naranjas y otras dos luces verdes, por debajo del objeto. Hacían un incesante ruido, como si estuvieran hechas de un material que se desplazaba por dentro del fuselaje. Estaban sobre una especie de chapas metálicas realizadas de una sola pieza. Un artefacto impresionante en medio de un entorno campestre. El absurdo del fenómeno ovni. ¿Qué hacía allí? Quizá la razón era solo una: ella.

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Los esquemas de la testigo fueron claros y perfectamente definidos

El objeto tenía

El objeto se movió otra vez. Ella se aferraba detrás del árbol. No había móviles, ni teléfonos. No podía llamar a nadie. Aquello ahora se encontraba en el medio del prado donde había estado ella anteriormente bañada de esa luz espesa y verdosa. Comenzó a bajar y Eileen se asustó bastante pero mantuvo cierta calma. El objeto tenía una especie de propulsores que giraban en una u otra dirección dependiendo de los movimientos que ejecutase.

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Vista desde un lado del extraordinario ovni

 

Las luces de la circunferencia comenzaron a ir tan deprisa que ya solo parecían una línea de luces. Un zumbido cada vez más fuerte y ni una pizca o átomo de viento. Cada vez se veía más iluminado y mejor y la testigo casi se cae para atrás del susto al observar cómo en la parte superior había una parte terminada en una cúpula de donde salía una impresionante luz de color blanca.

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Vista frontal del curioso ovni y comparación con un ser humano

En ella, dos figuras antropomorfas pero extrañísimas, sentadas una detrás de la otra a medio metro de separación. Iban vestidas con un traje metálico pegado a la piel que se arrugaban en cada movimiento. Porque aquellos dos seres se movían y ella podía verlo perfectamente. Pero no sabía ni qué hacían, ni sobre todo que intenciones tenían.

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La visión del objeto es una de las más fascinantes de la historia de la ufología.

Eileen calculó que debían ser bastante pequeños, de metro y medio de altura como máximo viendo las dimensiones y las comparaciones con el disco y el entorno. En aquel momento, de repente el que estaba detrás se levantó y comenzó a señalar con sus brazos una parte del disco. Quizá tenían problemas técnicos. Al levantarse, aquella mujer pudo ver los cascos, inmensos y terminados en una forma ovoide de hombro a hombro.  La figura a continuación, se volvió a sentar, mientras que el ser de delante no se movió ni un centímetro durante la escena. Parecía que estaba pendiente de ella. Estaba mirándole de frente.

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Esquemas desclasificado por parte del ejército de Australia sobre el incidente.

Tras un minuto o dos de tensa espera, las bandas de los propulsores del disco se apagaron y volvieron a encenderse sin girar. En aquel momento, una bocanada de aire caliente como el fuego impactó con el rostro y el cuerpo de Eileen sin lastimarla. Olía también a ozono en el ambiente, algo que hemos visto en varios casos como el de Enrico Carotenuto y Julio F. Un pequeño zumbido adicional. Las figuras seguían ahí en sus sitio. La mujer en su árbol. Intercambio de miradas durante minutos. Los tres sin moverse. De pronto, y de forma totalmente surrealista, la mujer decide olvidarse completamente de su temor, pasando totalmente de la escena y se decide a reunir a sus vacas. Al llegar, algunas de ellas seguían mirando al artefacto sin mugir ni moverse.

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La ruta del ovni aparecía en los informes secretos del gobierno australiano

No se entiende a día de hoy las causas de este peculiar comportamiento de la testigo y de hecho, algunos investigadores australianos exponen que aquellos seres pudieron controlar de alguna manera su voluntad para alejarla de la escena. Eileen en aquellos momento se encontró un poco agitada, con electricidad en su cuerpo, esa sensación. Volvió en sí, mientras aquello seguía ahí. Volvió el miedo y como si despertase de un hechizo se fue corriendo a toda velocidad a despertar a su marido que se encontraba plácidamente durmiendo en la casa, ajeno a la aventura de película que estaba protagonizando su mujer. La mujer estaba tan asustada y temblorosa que el marido decidió llamar a la Base Aérea de Woodbourne para informar de lo sucedido.

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La cúpula era vertical y es única en la historia de la ufología

El increíble caso Blendheim estalló a nivel público tras la publicación de un reportaje en el periódico local Nelson Evening y de ahí pasó a convertirse en un mito de la ufología australiana. Decenas de curiosos asaltaron las instalaciones de aquella gente de campo para tratar de observar algún detalle que hubiese pasado inadvertido a todos los investigadores del proceso. Cansados de tanta perturbación de sus vidas, los testigos decidieron no volver a hablar más del tema tras eso, si, dejar para la historia unos detallados planos del inusual objeto que había visto y unos esquemas de los seres ante R.Healy, oficial de operaciones del Ejército de Australia, F. Simpson, un experimentado piloto militar y un misterioso oficial que no llegó a identificarse.

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El ejército decidió clasificar la historia como Alto Secreto.

La historia termina con incómodas consecuencias una vez más… el ejército llegó a detectar radiación residual en los terrenos de Blendheim en donde había ocurrido el incidente y Eileen encontró manchas de color marrón en su cara que llegaron a acompañarla durante los siguientes seis años. Un incidente extrañísimo en donde un ser humano tuvo varios comportamientos perfectamente definidos: fascinación, miedo, curiosidad, pasotismo y terror.

En ufopolis la hipótesis que barajamos es que en todo momento de la experiencia es más que posible que aquella mujer estuviera bajo el influjo de ese «hechizo», controlando tanto sus movimientos como sus sensaciones. ¿Qué os ha parecido el caso? ¿Qué tipo de estudios realizarían estos seres con aquella mujer? ¿Fue solo un caso más de problemas de mantenimiento de un ovni? Os esperamos en los comentarios y os dejamos otro curioso caso, uno de nuestros preferidos, el del Señor Woljski en Polonia de 1979 en donde también hubo un encuentro en un entorno rural…

Esperamos que el vídeo sea de su interés.

Esquemas:  Bryan Dickenson, 31 de mayo de 1975.

Fuente y recreaciones 3d: ufoexplorer

La extraña foto del fantasma de los Chinnery

Las fotos de fantasmas siempre han ido acompañadas de un halo de misterio y también de duda. ¿Es posible fotografiar de alguna manera el más allá? ¿Son todo fraudes fotográficos? Hoy vamos a ver un caso que se resiste a cualquier comparación con el paso del tiempo y que siempre impresiona cuando la vemos en la red. Es el caso de la toma lograda por la señora Mabel Chinnery de 1959 mientras visitaba la tumba de su madre. Llevaba consigo una cámara Kodak para recordar tan amargo momento y decidió en un momento dado fotografiar a su marido, que esperaba solo en su vehículo. Según las declaraciones de ambos testigos nadie les acompañó aquel día y nadie se subió al coche en ningún momento de la mañana. Se pensaban que estaban solos. Pero quizá se equivocaban.

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Foto original

 Cuando la película de la cámara fue revelada, la sorpresa de la pareja se tornó en algo de angustia al descubrir la figura de un ser en el asiento de atrás del vehículo. Según el matrimonio Chinnery, aquel ser les recordó inmediatamente a la madre fallecida a la que habían ido a visitar, sobre todo por el detalle de las curiosas gafas que parece portar el supuesto espectro, las cuales por otra parte aparecen perfectamente definidas. Fascinante y tétrico. Un experto fotográfico de la época que no quiso que se revelara su nombre aseguró que la imagen no se correspondía con una reflexión o una doble exposición, testificando que se jugaría su reputación en el hecho de que la foto es genuina.

No hay más información al respecto pero podemos jugar un poco con la fotografía para apreciar más detalles. Si perfilamos la foto observamos que el supuesto ente está prácticamente pegado al testigo, estaría demasiado cerca como para estar en el asiento de atrás de detrás del conductor. Se aprecia la cabeza con una tonalidad diferente de la del fondo además de sombra en la camisa y la chaqueta.

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 Foto perfilada

Si aumentamos el grano de esta foto de 1959 apreciamos un curioso efecto en los ojos (o las gafas del ser. No son simétricas pero crean algo de sombra. La barbilla y la nariz crean una sombra similar a la del marido de la señora Chinnery, pero éste tiene la cabeza algo más girada que el supuesto espectro.

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 Foto contrastada y perfilada

¿Qué opinan? ¿Estamos ante otro fraude parapsicológico o es ésta una de esas fotografías inexplicables que resisten el paso del tiempo? Si os ha gustado la idea también podéis ver la fotografía de la dama marrón y de Freddy Jackson, el soldado de la primera guerra mundial. Os esperamos en los comentarios.

El expediente X del paso Dyatlov

Nos encontramos en 1959, en una región de la antigua Unión Soviética llamada Sverdlovsk. Igor Dyatlov era una persona emprendedora, y pese a sus 23 años ya organizaba viajes de exploración a las montañas más difíciles de su región. Durante los primeros días de aquel año comenzó a organizar una nueva expedición para coronar el mítico pico Otorten, temido por los lugareños cercanos por extrañas leyendas de muertes asociadas al mismo, y para ello se dispuso a organizar a un grupo de diez personas. Ocho hombres y dos mujeres, entre ellos tres ingenieros y siete estudiantes de ingeniería. Los diez componentes del grupo tenían experiencia en viajes de montaña y expediciones difíciles. Provenían de buenas familias, y eran cultos, equilibrados y deportistas. A día de hoy se les consideraría deportistas de élite, y no temblaban ante la posibilidad de coronar un pico de categoría III.

Estos eran los integrantes de la expedición:

Igor Dyatlov, Lyudmila Dubinina, lexander Kolevatov, Alexander Zolotariov, Boris Alekseevich Vozrojdenniy, Kholat Syakhl, , Nicolas Thibeaux-Brignollel, Rustem Slobodin, Yuri Doroshenko, Yuri Krivonishenko,  Zinaida Kolmogorova y Yuri Yudin.

El día 28 de Enero de 2059, la expedición tomó un tren hacia Ivdel en el centro de Sverdlovsk y desde allí tomaron un camión con destino a Vizhai, el último asentamiento humano de la región antes de llegar a aquella remota región montañosa.
Estaban en el extremo norte y las temperaturas que se preveían para la expedición eran de entre veinte y treinta grados bajo cero. Antes de comenzar la marcha, uno de los integrantes del grupo, llamado Yuri Yudin se siente enfermo y regresa a casa, dejando la expedición.
El grupo de nueve personas dirigido por Dyatlov camina por la montaña durante tres días en donde se sacan fotos de convivencia y todo parece normal. Hay escenas de camaradería y amistad. Se les ve felices, sin conocimiento ninguno de que sus vidas iban a tomar un rumbo fatal en unas pocas horas.
El día 31 de Enero el grupo consigue llegar a una zona de tierras altas y comienzan a preparar el ascenso. En el valle consiguen algunos frutos para el camino y comienzan a racionarse convenientemente sus provisiones. Su previsión era escalar el pico, cruzar el puerto y llegar a un campamento base situado al otro lado de la montaña al día siguiente. Nunca llegaron.
¿Qué ocurrió? Durante el ascenso el grupo se vio azotado por una gigantesca tormenta de viento y nieve. Se desorientaron y tomaron un rumbo al oeste equivocado. A las pocas horas se dieron cuenta de su error, y ante la caída de la noche y la imposibilidad de dar marcha atrás en esas condiciones decidieron acampar allí mismo, aprovechando un pequeño llano de la montaña. Allí pasarían la noche.
Durante su viaje hasta esa zona, en la localidad de Vizhai, ya hubo algunos vecinos que les avisaron que no debían ir alli. Según la tradición de los antiguos pueblos nómadas Mansi de la zona que aun existían, aquella montaña llamada Jolat Siajl se la llamaba la montaña de la muerte. Y el pico llamado Otorten al que querían llegar, era considerado un lugar maldito para aquellos Mansi. Para ellos Otorte significaba literalmente «no vayas allí jamás».
Bien, estamos con el grupo, montando sus tiendas y ahí hay un detalle interesante. Aunque ninguno de ellos es católico, clavan una pequeña cruz en el campamento, seguramente para poder identificarlo desde lejos. La hipótesis de que una avalancha fue la causa de lo que ocurrió aquella noche se diluye cuando se aprecia que aquella crucecilla seguía en pie cuando encontraron los restos de las tiendas.
Y digo encontraron, porque algo debió ocurrir durante la noche del 31 de Enero al 1 de Febrero de 1959 en aquella zona. Algo debió ocurrirles realmente fuerte. Se había acordado que Dyatlov, el jefe de la expedición mandaría un telegrama a su club deportivo cuando llegaran a Vizhai. Estaría el telegrama en el club deportivo a más tardar el día 12 de Febrero. Pasaban los días y el rechazo se empezó a atribuir a las condiciones meteorológicas y a la falta de medios. Pero una semana después y tras las peticiones continuadas de amigos y familiares de los integrantes de la expedición, se organizó un grupo de rescate formado por profesores e integrantes del instituto. Durante su trayecto también se les unieron integrantes de la policía y el ejército soviético. A esos policias y soldados se les ordenó desde Moscú integrarse en la expedición. Nadie sabe cómo llegó la información al Kremlin.
El día 26 de Febrero de 1959, un avión militar consigue localizar los restos de la expedición. Consiguen las coordenadas y van para allá. Cuando llegan se dan cuenta de que no ha habido ingerencia externa. No hay huellas ni pisadas de nadie en los alrededores. Se descarta rápidamente la posibilidad de que haya habido algún tipo de interacción con otras personas. Lo que pasó allí fue algo interno. Además los Mansi, no pisarían esa zona por nada del mundo.
Comienzan a llegar a la escena y se encuentran las tiendas abandonadas, semi-derribadas y rotas.
Un gran cúmulo de pisadas alrededor de las mismas y un sendero de varias huellas hacia un bosque cercano situado a 1.5 km. Ni rastro de los componentes de la expedición en las tiendas. Los objetos personales intactos. Cámaras de fotos y diarios. Luego se comprobó que alguien se llevó uno de los militares se llevó uno de los diarios, que a día de hoy se encuentra en paradero desconocido. Una última foto que debió dispararse en el interior de la tienda por error antes de la tragedia y que, desenfocada, mostraba la luz del foco que colgaba del pico de la tienda.
Ni rastro de avalanchas. la cruz seguía allí clavada, al igual que los esquís.
Comienzan a avanzar en el sentido de esas pisadas. A 1.5 km justo en la entrada del bosque se encuentran los restos de una fogata y los dos primeros cuerpos a cinco metros de un voluminoso pino.
Eran Krivonishenko y Doroshenko. Estaban congelados. Pero había algo que no cuadraba. Doroshenko estaba en ropa interior y descalzo. El detalle de la ropa interior pudo ser debido a que ya muerto, parte de los espedicionarios aprovechasen su ropa para no morir de congelación. Y es que pasara lo que pasara en las tiendas alrededor de las 23:00 horas, los componentes de la expedición salieron huyendo para no volver a las tiendas. No disponían de mas ropas que las que llevaban cuando salieron atropelladamente y no pudieron volver a las tiendas por causas desconocidas.
La creación de una fogata en medio de la nieve es una detalle interesante. No podían volver pero estaba claro que se estaban dando cuenta de que iban a morir congelados allí. Hacer una fogata en medio de una ventisca no tuvo que ser nada facil. Los cadáveres aparecieron con varios golpes y magulladuras, como si hubiesen intentado encontrar la manera de partir las ramas de aquel pino para defenderse o para alimentar aquella precaria fogata. Sea lo que fuera lo que les estuviese pasando, no podían moverse mucho por allí, porque lo más lógico sería inspeccionar la zona en busca de madera pero no lo hicieron. Otro detalle: los dedos los tenían desoyados, sin la capa de la epidermis externa, que fue encontrada en el tronco del árbol, como si hubiesen tenido la necesidad de escalar aquel árbol con una urgencia repentina. Los cadáveres fueron encontrados juntos y la causa de muerte fue la hipotermia, según los atestados judiciales.
Podría pensarse que estamos ante un proceso de histeria colectiva pero se demostró con las huellas cercanas, que los integrantes del grupo se reunieron tras ocurrir el incidente de las tiendas y consiguieron realizar una hoguera en las peores condiciones posibles de hacerla. Lo que fuera que impulsara a aquellos dos hombres a subir precipitadamente a aquel árbol debió desplazarse a gran velocidad hacia ellos, ya que nisiquiera tuvieron la oportunidad de huir.
Posteriormente fueron apareciendo mas cuerpos. Enterrados en la nieve entre los pinos y las tiendas aparecen otros tres cadaveres. Aparece Igor Dyatlov, el jefe de la expedición con una rama en una mano y con la otra en posición de defensa.
Aparece una de las mujeres Kolmogorova, con sangre que no era suya. Pelo grisáceo, y tono de piel anaranjado similar a las personas que sufren accidentes radiactivos. Aparece Slovodin con una herida de 18 cm en el cráneo y con los músculos de las sienes aplastados. Los tres muertos por hipotermia. Muertos de frío. Pero un detalle. Las posiciones de los cuerpos sugieren parálisis. Como si hubieran caído fulminados. Los cuerpos aparecen a 300, 480, y 630 metros de la posición de los anteriores dos cadáveres. Como si hubieran salido uno por uno en dirección a las tiendas.
Los equipos de la investigación siguieron buscando y a los dos meses encontraron los otros cuatro cuerpos junto a un barranco.
Si lo anterior era escabroso, esto lo era mucho mas. Estaban a pocos metros de los dos cadáveres del pino, enterrados bajo una capa de nieve por las nevadas de la zona. A Nicholar Thiveaux le faltaba la piel de la cara y los ojos. Estaban seccionados, no arrancados. Sencillamente no estaban. Como si hubiese sido una operación quirúrgica. Tenía daños importantes en el cráneo. El análisis forense determinó que los numerosos golpes podrían haber aparecido por correr a ciegas en un bosque. Corriendo sin sentido ni orientación.
Aviso:
Las dos fotografías que vienen a continuación pueden herir la sensibilidad del espectador.
Apareció también Lyudmila Duvidina, la otra mujer. Tenía el cuello roto. Estaba boca abajo, con la cabeza metida en un lago de agua helada. No tenia ni la lengua ni la musculatura inferior de la cara. Seccionados como si fuera una operación quirúrgica. tenía grandes índices de radiactividad en sus ropas, sobre todo en una serie de girones que envolvían su pie izquierdo y que correspondían a uno de los cadáveres del pino. Tenía unas brutales fracturas en el torax sin heridas.
Alexander Zoloratev no estaba mejor. También tenía las mismas lesiones y fracturas de torax que Luvidina. Le faltaban dientes, tenía el pelo grisáceo y arrugas de vejez, algo que también pudo comprobarse en otros cadáveres. Tampoco tenía ni lengua, ni cejas.
Las lesiones de Zoloratev y Duvidina se podían seguir al milímetro porque eran idénticas, pero existía un problema. Ambos tenían diferente estatura, complexión y peso. Para hacer la misma lesión se debió aplicar una fuerza diferente para crear el mismo efecto.
El hecho de que los integrantes de la fatal expedición apareciesen descalzos sugieren una huida rápida, desesperada de las tiendas. El equipo de investigación recogió todos los objetos y las tiendas y no hubo un control real ni un inventario de los mismos.
La historia dió un giro inesperado cuando una de las operarias del juzgado se dió cuenta de un detalle interesantísimo. Las tiendas habían sido rasgadas desde el interior de las mismas. Algo ocurrió que fue tan rápido y tan brutal como para que ni siquiera les diese tiempo a abrir las cremalleras de las tiendas. Una huida a la desesperada sin nisiquiera poder ponerte los zapatos, sabiendo que ahí afuera hay treinta grados bajo cero. El evento extraordinario que debió pasarles a esta experimentada expedición podría compararse a la sensación de huida en un incendio. Pero las tiendas no estaban quemadas por dentro. ¿Que paso?
El evento debió ocurrir entre las 21:30 y las 23:30 debido a las condiciones en las que estaban los alimentos digeridos por las víctimas. Esto pudo verse en las autopsias. Y es curioso porque aunque se ha tratado de explicar el tema desde una imposible avalancha (el propio instituto meteorológico de la localidad lo descartó), como un ataque de histeria colectiva (que no justifica la presencia de radiación), como un accidente de tipo nuclear con un spray paralizante en una central de la zona (que luego se demostró que no ocurrió y que aunque ocurriera el viento hubiera llevado esas partículas en dirección opuesta a donde se encontraba el grupo), lo cierto es que hubo otro grupo de alpinistas a 50 km. de la zona en la ladera de la montaña que vió algo.
Vieron un grupo de esferas naranjas. OVNIS de tipo lumínico y anaranjado acercándose y flotando sobre la zona durante toda la noche. Era habitual en los últimos tiempos que este tipo de avistamientos ocurriesen en la zona, pero los militares jamás han llegado a soltar prenda sobre la relación de estos avistamientos con el caso. Eso si, ocurrieron cosas extrañas en la investigación. Informes que desaparecían, militares que no podían hablar sobre lo que ponían esos informes pero que en 1990, tras la caída del muro de Berlín se decidieron a hablar, exponiendo que el gobierno barajaba varias hipótesis relacionadas con el tema de los no identificados incluyendo la de un posible «ufo crash» en la zona.

Los archivos de sumario expusieron que la razón de la muerte de los miembros de la expedición se debía a una fuerza desconocida (informe oficial). Otro detalle. Los cadáveres se enterraron todos juntos y mostraban un extrañísimo color marrón en los velatorios. Los cadáveres fueron exhumados por el ejército días después y enterrados supuestamente en un cementario de acceso privado, en donde se les perdió la pista. La fuente de la radiación nunca fue encontrada. No hubo responsabilidad penal demostrable en el juicio.

El militar Lev Ivanov, (en la imagen) que había participado en las tareas de búsqueda defendió la hipótesis de un ataque OVNI por causas desconocidas hasta el día de su muerte.
Hoy, una placa puesta en 1989 recuerda la memoria de aquellos jóvenes muertos en extrañas circunstancias. Un auténtico expediente X sin resolver. A día de hoy, el gobierno ruso, al igual que en la famosa frase de la mítica serie, niega todo conocimiento del caso.
El superviviente del caso Yuri Yudin, que abandonó la expedición antes de que comenzase siempre ha declarado su sensación de desasosiego al pensar en la suerte que tuvo al marcharse. Su declaración final pone fin al artículo. Yuri Yudin declaró lo siguiente hace varios años:
«Si yo tuviera la oportunidad de hacerle una sola pregunta a Dios, sería ¿qué pasó realmente con mis amigos allí?
Vicente Fuentes
En exclusiva para Ufopolis
Año 2013.
Recordando la memoria de Igor Dyatlov y sus ocho compañeros.