¿Qué les pasa a los extraterrestres con las vacas?

En el conjunto de casos que exponen las manifestaciones del fenómeno OVNI una de las características más representativas y presente en un gran número de encuentros es el interés que parecen manifestar los viajeros del espacio por el estudio del ganado bovino entre otros animales, otorgando a los testigos de sus actividades la frecuente idea de que se están llevando a cabo cierto tipo de experimentos sobre las bestias. Quién sabe si reales o si forman parte de la gran escenificación teatral que algunas entidades puedan estar representado.

Un curioso encuentro relacionado con los OVNIS y el ganado es el ocurrido en Inglaterra a finales de Enero de 1978 que indica que en ocasiones, estos visitantes manifiestan incluso mayor interés en el ganado que en los propios espectadores humanos.

En la localidad de Cheshire cuatro jóvenes cuyas edades se comprenden entre los 17 y los 19 años pasan el día cazando en unos prados de la localidad situados en el área conocida por sus habitantes como ‘’el jardín del diablo’’. Debido a los extensos prados y al río Weaver que cruza la zona, en el área se encuentran un gran número de reses disfrutando de los pastos.

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El río Weaver cruza la zona del incidente

El grupo se encuentra agazapado, pacientemente esperando su próxima víctima cuando uno de ellos ve un extraño objeto que se dirige hacia ellos a lo largo de la superficie del río y tratando de buscar una explicación lógica a la presencia de aquel objeto todos concluyen que debe de tratarse de un satélite que se ha estropeado. Había referencias anteriores y poco tiempo antes todos escucharon la noticia de que un satélite ruso se había estrellado en Canadá por lo que esta explicación se antoja como la más lógica y susceptible de ser cierta.

A medida que el OVNI se acerca, los integrantes del grupo pueden observar sus detalles con claridad. Es esférico y plateado de entre 4 y 5 metros de diámetro y en su base se aprecia un borde que sobresale. Todo el objeto emite una extraña luz y a través de lo que parecen pequeñas ventanas surge un resplandor que los chicos sienten dolor al mirar.

Mientras emite un tenue zumbido el objeto sigue su curso y volando a 6 metros del suelo, se aproxima a la posición de los chicos pero cuando llega a ellos continúa su ruta hasta aterrizar en una zona de arbustos cerca de donde se encuentran.

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El objeto era esférico y volaba siguiendo el curso del río

En un principio, todo el grupo está fascinado por lo que están viendo si bien, al cabo de un tiempo un sentimiento de temor comienza a crecer en ellos y la idea de echar a correr en dirección contraria se va convirtiendo poco a poco en un deseo imperante. Cuando están a punto de llevarla a cabo todos quedan quietos al ver que una figura humanoide aparece dando la vuelta desde detrás del objeto. El ente parece a priori totalmente humano aunque no pueden observarlo en detalle ya que está envuelto en el haz de luz proveniente de la nave que hace daño a la vista.

Viste un mono ajustado color plateado con un casco en la cabeza que parece estar unido al mismo traje y en este casco se emplaza un foco de luz parecido al de un minero.

El humanoide mira en derredor inspeccionando la escena y no parece reparar en los cuatro chicos que le espían agazapados en la maleza. Se percata de que, no muy lejos de donde se encuentra, se hallan varias vacas al mismo tiempo que los chicos observan que ninguno de los animales se mueve en absoluto. Todos están petrificados y no emiten ningún tipo de sonido.

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Todos los animales quedaron completamente paralizados

El humanoide se interna en la nave y reaparece al cabo de unos segundos con un compañero de idéntico aspecto que porta un objeto metálico que parece una jaula o un contenedor de gran tamaño compuesto de secciones que el grupo interpreta ha de ser muy liviano porque el humanoide no parece estar haciendo ningún esfuerzo físico para levantarlo y transportarlo.

Tras salir de la nave los dos visitantes se aproximan a una de las vacas que continúa dócilmente sin moverse en absoluto y colocan el inusitado objeto alrededor de la misma. Proceden a continuación a mover varias partes del aparato que está compuesto de diversas barras en lo que parece un exhaustivo estudio sobre las medidas de la bestia.

Mientras tanto, los estupefactos chicos pasan de la curiosidad al temor. Temor a ser los siguientes pensando que es posible que cuando los humanoides acaben de estudiar al ganado quieran hacer lo mismo con ellos por lo que al mismo tiempo, se levantan y echan a correr en dirección contraria sin mirar atrás hasta que llegan al puente que cruza sobre el río y que no se encuentra a mucha distancia de la población más cercana.

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¿Realmente tenían los humanoides más interés en el ganado que en los chicos?

Cuando ya se sienten a salvo y ninguno ve rastro de la nave o de sus ocupantes a su alrededor, uno de ellos manifiesta a sus compañeros que mientras corría sintió un tirón, lo que pondría de manifiesto que tal vez aquellos humanoides sí que estaban al tanto de la presencia de sus observadores humanos pero que fingieron no estar al tanto por algún desconocido motivo. Tal vez quisieran ser vistos y todo el estudio llevado a cabo sobre el paralizado animal fuera su representación para los chicos.

En cualquier caso, resulta difícil asumir que estas dos criaturas hubieran hecho un largo viaje simplemente para tomar medidas sobre un animal. ¿Cuál es la verdad que se esconde tras estos encuentros?

Si os ha gustado el vídeo os recomendamos ver los siguientes vídeos en donde estudiamos otro tema impactante relacionado con la posible psicología que se esconde detrás de estos seres: el asombroso incidente jordan ontario y el misterioso documento desclasificado por el fbi sobre seres «errantes». Esperamos que el programa sea de su interés.

Ufopolis.com 2016
 

Los asombrosos extraterrestres de Tbilisi

Resulta fascinante la gran cantidad de aspectos con los que este atrayente fenómeno se presenta siempre ante su sorprendido público. Cada nueva máscara se antoja más increíble que la anterior pero sin importar cuántas de ellas se hayan manifestado ya, constantemente aparece una todavía más singular. Una de estas manifestaciones son los incontables casos que se dan por todo el mundo, desde hace décadas, de encuentros con seres inauditos de formas imposibles y diversas teorías parecen indicar que existen puntos geográficos que por algún desconocido motivo resultan ser más proclives a favorecer estos encuentros con lo absurdo.

Un digno aspirante al título de alzarse como uno de estos lugares misteriosos y convenientes para encontrarse con algún pintoresco visitante pudiera ser el caucásico país de Georgia. Esta frontera entre Europa y Asia, concretamente la zona de Tbilisi, ha resultado ser el escenario perfecto para tenebrosos encuentros entre sus habitantes y seres imposibles.

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Vista de la localidad cerca de donde tienen lugar los encuentros descritos

Uno de estos encuentros data del año 1978. Una noche del mes de Febrero el capitán Avtandil Bukhrashvili se despertó contrariado por un fuerte dolor de muelas, al levantarse de la cama se percató de un brillo inusual que iluminaba su habitación desde la ventana. Al acercarse al vidrio pudo observar perfectamente un gran objeto luminoso surcando los cielos hasta desaparecer tras unas montañas cercanas. Tremendamente sorprendido, no tardó en salir al porche con la esperanza de poder ver aquel objeto mejor pero inmediatamente después de que saliera de su casa se encontró con dos enormes figuras negras que descendían desde las alturas justo hasta donde él se encontraba. Consternado, en un principio pensó que debían de ser pájaros pero las siluetas no parecían tener alas.

Poco a poco, las oscuras figuras descendieron sobre el porche del asombrado capitán que pudo apreciar, ya en proximidad, que se encontraba ante dos humanoides de dos metros de estatura, que vestían ajustados monos de color negro y que cubrían sus cabezas con cascos. De cada uno de estos cascos, partían dos esferas que colgaban a los lados de sus cabezas, asimismo tenían una apertura en la zona de los ojos que dejaban apreciar unos enormes ojos ofídicos carentes de pestañas.

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Retrato de los extraños humanoides

De pronto, y sin poder salir de su asombro, el capitán georgiano se vio manteniendo una conversación telepática con estos dos tenebrosos seres en la cual, educadamente, declinó la oferta que le hicieron para acompañarles en un perfecto y refinado georgiano aduciendo que por los problemas cardíacos que padecía no creía poder realizar tal viaje.

La respuesta de uno de los dos viajeros fue la de mostrarle una píldora e instarle a que la ingiriese. El capitán rehusó en varias ocasiones pero no pudo resistir ante la insistencia de aquel ser que finalmente consiguió lo que pretendía del capitán. Acto seguido, el georgiano comienza a escuchar un sonido molesto y agudo mientras que ambos humanoides se vuelven a alzar en vuelo dirigiéndose hacia las montañas.

Posiblemente, el capitán hubiera experimentado un episodio de abducción ya que nunca llegó a obtener ningún recuerdo entre ese momento y el levantarse a la mañana siguiente en su cama sin recordar cómo había llegado hasta allí.

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Cada vez se reportan más casos en los que aparecen figuras humanoides voladoras

Otro interesante caso sucedió también en el mes de febrero pero más adelante en el tiempo, en el año 1991 también en la misma localidad y fue documentado por el diario ‘’El Heraldo de Georgia’’ en su edición del 6 de febrero, 3 días después del incidente.

La protagonista fue Irina Adamashvili, una periodista que aquella noche se encontraba en las montañas que circundan la localidad. De pronto y apareciendo de la nada encuentra ante sí a un enorme humanoide de gigantesca estatura (entre 3 y 4 metros) situado en la ladera de una de las colinas adyacentes. La figura era deslumbrantemente blanca y parecía vestir ropajes que emitían su propio brillo. El contacto fue breve, la testigo presenció cómo aquel ser se deslizó con gran facilidad y presteza a lo largo de la pendiente dando grandes y desproporcionados pasos hasta que se perdió tras otra colina.

Otro desconcertante encuentro se dio en la misma área en julio de 1989. La noche del día 4 David D. se encontraba conduciendo. No iba sólo en su coche, le acompañaba una conocida a la que iba a acercar a su casa. Sin previo aviso, el agua del coche comienza a hervir y se ven forzados a detener el vehículo. David se bajó del coche y llenó de nuevo el tanque de agua del radiador pero cuando volvió a su asiento se encontró con la sorpresa de que su compañera había desaparecido. Sin saber qué había podido pasar, vuelve a poner en marcha el coche y comienza a conducir tratando sin éxito de dar con la chica.

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Esquema de la nave según descripción del testigo

No se había alejado mucho del lugar donde el automóvil había comenzado a dar problemas cuando de pronto el motor se detiene por completo. David sin poder hacer otra cosa, retiró el coche de la vía y comenzó a caminar en dirección a la población más cercana. No se distanció del coche ni 200 metros cuando vio posado en el lado izquierdo de la carretera un platillo volante. El objeto tenía entre 15 y 20 metros de diámetro y de él partían luces de varios colores así como una escalinata en la parte inferior. Al lado de la nave se alzaban 3 humanoides de casi 3 metros de estatura. Todos vestidos con un traje de una sola pieza, botas y de grandes ojos negros.

Uno de los seres se aproximó a David y comenzó a hablarle en una extraña lengua que el testigo no pudo entender ni reconocer. El ente debió de darse cuenta de que no podía establecer comunicación con su interlocutor porque inmediatamente realizó un segundo intento, esta vez acertado, en ruso. En la conversación que mantuvieron, informaron al testigo de que no era la primera vez que estaban en el planeta pero que sólo venían cuando era estrictamente necesario; también hizo mención a la ‘’primitiva tecnología terrestre’’.

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Retrato de uno de los humanoides según descripción del testigo

Mientras conversaban, David sintió un repentino calor tras de sí y al darse la vuelta descubrió que otro de aquellos seres se encontraba a su espalda midiendo su estatura. Tras esto, los humanoides invitaron al georgiano a internarse en la nave donde le estudiaron y le permitieron ver el interior de su cuerpo con total nitidez en una pantalla y una vez concluidos los exámenes le dieron permiso para marcharse. David, preocupado, les comunicó que su coche no funcionaba a lo que uno de los visitantes le respondió que eso no debía de ser motivo de preocupación.

El testigo bajó de la nave y la vio partir. Inmediatamente después de que el objeto se hubo marchado el coche comenzó a funcionar con total normalidad.

Estos tres interesantes casos, entre otras características, tienen en común que todos tienen lugar en una misma zona del planeta. La razón de que se den ciertos puntos en el globo que acogen este tipo de situaciones se antoja desconocida, si bien, la localización en la que tienen lugar estos eventos parece a priori un factor determinante en la manifestación de los mismos. Extraños encuentros con diferentes seres imposibles ¿Por qué deciden aparecer en determinados lugares?

Si os ha gustado el artículo os invitamos a ver el siguiente videoprograma en el que tenemos también asombrosos humanoides dignos de estudio. Esperamos que sea de su agrado:

Ufopolis.com 2016

 

¿Qué harías si te encontraras un reptiliano en un bosque?

Vicente Fuentes narra el encuentro ocurrido en Dubois, Wyoming, Estados Unidos en 1978 en donde un conductor se encontró en la carretera con un cazador que aseguraba haber tenido un impresionante encuentro con un ser bípedo de características reptilianas. El suceso tiene un punto culminante cuando ambos se acercan y se produce una inusitada interacción entre ellos. Esperamos que el programa sea de su interés.

Ufopolis.com 2015

El fantástico ovni con forma de helado de Maniwaki

Viajamos en ufopolis una vez más a la concurrida década de los 70 en donde los casos de ovnis estaban a la orden del día. Avistamientos, encuentros con humanoides, persecuciones con aviones de combate y extraños casos por todos los rincones del mundo fascinaron a los primeros grandes investigadores del fenómeno que nos apasiona. Un mundo por descubrir lleno de sorpresas como el caso que nos ocupa hoy y que tan curioso nombre tiene.

Estamos en otoño de 1972 en las orillas del lago Maniwaki de la provincia de Quebec, en Canadá en los ojos de un testigo que caminaba tranquilo dándose un paseo en tan idílico lugar. Su visión fue tan rara y quizá tan extrema en el mundo de la ufología que apenas hay referencias que puedan acercarse a tan inusual encuentro. En un momento dado de su paseo alzó la vista y observó un objeto gigantesco que volaba a baja altura… tan baja que casi podría decirse que estaba aterrizado. Era muy grande de unos 20 metros de alto. Estaba en frente de él y nuestro testigo comenzó a correr como loco para verlo más de cerca. Quizá algunos de nosotros nos hubiéramos detenido o nos habríamos montado nuestra particular misión de exploración. Él no. Y el objeto, -o la inteligencia que lo controlaba- reaccionó.

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En un abrir y cerrar de ojos, aquel ovni de increíbles formas comenzó a ascender lentamente. El testigo tenía en su mochila una cámara de fotos Kodak y al ver aquello se fue al suelo y la buscó con premura. Tras encenderla consiguió inmortalizar aquel momento con una de las tomas más curiosas de la historia de la ufología, una fotografía que presentó ante el mundo como prueba de su incidente. El objeto siguió subiendo hasta perderse en el horizonte azul del cielo de Maniwaki. Una pena no haber podido disfrutar más de él. Pero quedaba esa foto en la película de 35 mm. Aquella tarde había resultado ser la más especial de su vida.

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La fascinante toma del lago Maniwaki.

 Al revelarla se pudieron ver los detalles que corroboraban su historia. Una forma cónica con la punta mirando hacia arriba y la base -más ancha- mirando hacia abajo. De apariencia metálica y de color plata, tenía 12 esferas fluorescentes que irradiaban luz, todas del mismo tamaño y la misma forma. En la punta tenía otras cuatro que iban cambiando alternativamente de color y que parecían algo más pequeñas, también emitiendo luz. Las 12 esferas del borde de abajo formaban una figura simétrica tanto en color como en diseño. Anaranjadas y radiantes. Aquello fue lo que más le llamó la atención al testigo junto con las esferas de arriba con tonalidades más rosáceas. Un avistamiento único en la ufología.
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El objeto se caracterizó por tener una altura de 20 metros y una forma única.
En el objeto no se observaban líneas de soldadura, anclajes, remaches, o vigas de ningún tipo y no tenía ningún tipo de salida de gases comburentes pareciendo construido de una sola pieza, como hemos visto en infinidad de ocasiones en el fenómeno ovni. El testigo a día de hoy está en paradero desconocido, jamás quiso hacer pública su identidad y lo máximo que hizo fue mandar la fotografía original al MUFON en Estados Unidos para su análisis.
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Vista superior del objeto en una recreación 3d del ascenso.
Jamás se supo si había tenido más contactos y solo una breve descripción como la escrita en este artículo es lo que se sabe sobre el tema. No se conocen otras fotografías del evento por parte de otras personas y de hecho se le considera un caso perdido y maldito dentro de la historia de la ufología en norteamérica. Solo esa foto, esa toma tan nítida y ese testimonio. Suficiente y a la vez insuficiente, como siempre.
Si echamos un vistazo a la hemeroteca, encontramos otros curiosos objetos dentro de la casuística ufológica internacional como el objeto aparecido en Mesa, Arizona en 1972, en donde se aprecia un objeto de forma romboidal más que curioso. Una forma de platillo volante con forma de sombrero, y con forma de peonza en la parte inferior.
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Mesa, Az, 1972.
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Ampliación del avistamiento de Mesa.
Las similitudes de este caso no acaban ahí. En Ipamari, Brasil, el 15 de diciembre de 1978 también fue avistado un objeto de similares características que también tenía una forma triangular en su punta y un curioso diseño acabado en antena como el de Mcminville, Oregón de 1950 que estuvimos estudiando aquí.
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Fotografía Ipamari, Brasil, 1978.
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Ampliación del objeto.
Por último, en Cocoyoc, México también fue visto el 3 de noviembre de 1973 un objeto de singulares proporciones que pudo ser fotografiado e inmortalizado en esta fantástica toma:

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 El extraño objeto de Cocoyoc, México de 1973.

El objeto podría ser similar a los de los globos meteorólógicos pero llama la atención el brillo y los salientes irregulares de los mismos, dándole una apariencia metálica ya que refleja los rayos del sol de forma homogénea y sin irregularidades.

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Aqui dejamos una vez más la intriga de estos locos objetos y sus sugerentes formas. El absurdo del fenómeno ovni, las fotos que demuestran su existencia, sus variadas siluetas y la sensación de estar ante la punta del iceberg de algo que se nos escapa pero que está ahí protagonizando eventos que aún a día de hoy siguen pareciéndonos asombrosos. Si os ha gustado la entrada podéis ver también el vídeo que hicimos sobre lo que pasó en la isla Colares, en Brasil, en donde pasó lo contrario. Fue la gente la que huyó de la aparición de diferentes objetos voladores no identificados…

Esperamos que el programa sea de su agrado.

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El precioso y olvidado caso del platillo volante del policia Mark Coltrane

Hoy en ufopolis viajamos a la década de los 70, tan prolífica en avistamientos como en interés por el mundillo ufo en general tanto en Europa como es Estados Unidos. Había una inusitada expectación entre buena parte de la población al respecto de las nuevas pruebas fotográficas que iban apareciendo aquí y allá en publicaciones especializadas y en la prensa escrita. Poco a poco se fue instaurando entre la gente que efectivamente algo estaba pasando pero nadie daba explicaciones oficiales y las extraoficiales apenas tenían un eco mayor que el ámbito local. Había fervor pero también cierto desapego y entre eso y la campaña de desprestigio que se llevó a cabo desde finales de los años 60 para intentar acabar con las incómodas preguntas por parte del gobierno de los Estados Unidos -y por ende, todos los de la OTAN-, nadie estaba a salvo de tener cierto reparo a contar sus experiencias.

Esto mismo es lo que le pasó al bueno del oficial de policía Mark Coltrane quien, el 19 de abril de 1978 se encontraba haciendo una patrulla en las proximidades de la localidad de Colfax, una ciudad de un millón de habitantes en Wisconsin. A mediodía decidió parar para comer en una área aislada cercana al pueblo. Lo traía preparado de casa y qué mejor que un sitio apartado y solitario para comer sin que nadie le molestara. Y dicho y hecho, se sacó sus típicas bolsitas de papel en donde su mujer le había dejado el almuerzo y su pequeña botella de agua. Todo bien, pero había algo que como suele pasar en este tipo de casos, no iba bien… la radio comenzó a hacer extraños ruidos. El coche estaba apagado pero la emisora de la policía estaba encendida. Aquellos sonidos no eran los habituales que aparecen en las interferencias. Fuera lo que fuera estaba interrumpiendo las comunicaciones de la policía, y lo que era peor, le estaba dejando totalmente aislado (no había teléfonos en esa época, claro).

Mientras que, atónito miraba la configuración de su radio a ver si estaba todo en perfecto funcionamiento, de repente levantó la vista y pudo ver un disco metálico cruzando el cielo a muy poca distancia de su posición. La visión debió ser prácticamente de ciencia ficción, sobre todo porque el objeto parecía abalanzarse literalmente sobre él. Coltrane no se asustó y se fue disparado hacia el maletero en donde tenía una cámara Polaroid, que funcionaba bien. Quizá eran las fotos más importantes de toda su vida, pensó. Enfocó al cielo y sacó varias tomas a diferentes calidades. El objeto estaba tan cerca de él que incluso en una de las fotografías se aprecian los detalles de su parte inferior.

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La primera foto sacada en aquella localidad de Colfax, es una de las más claras del fenómeno ovni.

La segunda fotografía muestra la huida del objeto, comenzando a desplazarse hacie el este. Un avistamiento absurdo casi dirigido a crear una toma para la posteridad. No cabría pensar otra cosa, habida cuenta de que no hubo ningún tipo de episodio de abducción, missing time o interacción con el entorno más allá de lo que pasó con la radio. Dejarse ver. Eso fue lo que pensó Coltrane. Pero ¿por qué él? No era hombre fantasías ni amante de la creatividad.

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La huida de aquel disco dejó impresionado al testigo, según su testimonio. Esta es la segunda foto en buena definición que ha conseguido recuperarse del incidente.

Aún pudo ver a aquel majestuoso disco durante unos minutos, lo suficiente como para ver cómo iba acelerando hasta perderse verticalmente hacia lo alto de los cielos. Coltrane se quedó temblando por aquello y se quedó obnubilado durante las dos horas siguientes. Eso sí es curioso, sin duda, un policía hecho y derecho totalmente impresionado por un suceso que no podía explicar. Dos horas sin pronunciar palabra, mirando al cielo.

Cuando llegó al cuartel estuvo temeroso de contar su experiencia por miedo de ser ridiculizado y entregó la cámara para que fuera la policía la que revelase las fotografías. En el set que ha sobrevivido al paso del tiempo, encontramos dos fotografías preciosas de un platillo volante junto con otra serie de tomas en blanco y negro que pertenecen a la misma cámara.

Esta es la suite y esta es la calidad con la que han sobrevivido las tomas:

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1. Toma general del platillo con la fecha marcada por la policía de Colfax.

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2. Fotografía similar a la mítica foto de los Mcminnville de 1950

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3. Observamos una sombra y una iluminación en el fuselaje exterior del disco además de una antena también iluminada que es tan grande que podría ser parte de una cúpula.

wisconsin197854. La toma en blanco y negro que hemos visto durante el reportaje y que es una de las más curiosas de la historia de la ufología. Destaca por dos pequeñas hendiduras en el borde externo.

¿Qué os ha parecido el caso? A día de hoy siguen ocurriendo este tipo de sucesos pero los objetos ya no son tan metálicos. Quizá tengan que ver con lo que decía Carl Gustav Jung sobre el inconsciente colectivo o con las tecnologías de posibles civilizaciones diferentes que pudiesen visitarnos. Sea como fuere, el caso del policía Coltrane es uno más de aquella década, pero es innegable que la definición de las dos tomas que se conservan en color es magnífica. A nosotros sin duda, nos encantaría poder algún día hacer unas fotografías tan fabulosas. ¿Habéis fotografiado ovnis alguna vez? ¿Cómo os quedaríais si lo vieseis tan cerca? Si os ha gustado este artículo, podéis ver el caso de los Macminnville de Oregón de 1950, mítico como él solo y también el platillo que se vio en la luna durante las misiones Apolo. Os dejamos también el programa que hicimos sobre el inconsciente colectivo y os esperamos en los comentarios.

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Perdieron 17 minutos de sus vidas en una increíble nube

Vicente Fuentes narra el incidente del avión 502 aviaco ocurrido en España en 1978 en plena Transición, en donde una avión de pasajeros se encontró con una situación de pérdida temporal que a día de hoy continúa sin explicación.

Fotografía del avión aterrizando.
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