[David Parcerisa]: El incidente de la granja de los Shutton

El que para mí constituye uno de los casos más curiosos e inéditos del mundo aconteció el 21 de Agosto de 1955, en Kelly-Hopkinsville, Kentucky, cuando la granja de la familia Sutton fue asediada por «hombrecillos» de piel plateada, enormes ojos, orejas puntiagudas, y afiladas garras. Eran enanos de 1,20 m que parecían salir de todas partes y contra los cuales, los 11 miembros de la familia arremetieron a balazos sin siquiera magullarles.
La familia Sutton estaba formada por Elmer, Vera, John, Alene y su hermano, todos huéspedes de la familia Langford, formada por Glenie y sus hijos; Lonnie, Charlton y Mary. También ocupaba la casa el joven de 18 años Billy Ray Taylor y su esposa June, amigos del resto. En total; 11 personas. Los primeros indicios de anormalidad en la granja se iniciaron a las siete de la tarde, cuando el joven Billy Ray Taylor que había salido a beber agua de un pozo cercano presenció un objeto muy brillante, con todos los colores del arco iris, que aterrizaba cerca de la granja, en el lecho de un río seco.
Al regresar a casa, contó lo sucedido, pero ningún miembro de la familia hizo caso del asunto y no salieron siquiera a mirar fuera. Creyeron que Billy habría visto una «estrella fugaz». Otros se lo tomaron a broma.
Pasada una hora, la familia observa desde la casa como una figura luminosa se aproxima. Al principio pensaron que era el reflejo de alguna luz, pero cuando aquello se situó a unos 6 metros enfrente de la granja, el pánico se apoderó de todo el mundo…
Era una criatura bajita, con ojos salidos de las órbitas , sin párpados ni pupila, y unas orejas espantosas, como las de un elefante, y con un amplio cinturón. Sus brazos le llevaban al suelo, y tenía unos dedos muy largos terminados en garras.El singular «hombrecillo» avanzaba hacia la casa con los brazos alzados en señal
inequívoca de paz, pero cuando el ser llegó a unos 6 metros de la casa, dos de los hombres, Billy y Elmer cogieron sus escopetas y acribillaron al «hombrecillo» haciendo caso omisode sus buenas intenciones. Billy disparó con un rifle 22 y Elmer con una escopeta. El pánico que les causó su aspecto pudo más que la razón… Y esperando haberle abatido, la criatura recibe los impactos cayendo de espaldas y dando ágiles volteretas en el suelo hasta esconderse en una zona de oscuridad. Los hombres entraron de nuevo a la casa, totalmente desconcertados, aunque creyendo que aquella cosa , viva o muerta, no le quedarían ganas de acercarse más por ahí…
Sin embargo, nada más entrar, el pánico vuelve a adueñarse de la familia cuando por una de las ventanas asoma otra de esas extrañas criaturas. Los hombres deciden abrir fuego con sus escopetas a través de la persiana.
Y aunque bien que lo alcanzaron, su cadáver no apareció. Nuevamente habían burlado las balas.
Los granjeros salieron fuera con objeto de acabar con todos ellos. Nada más salir, el joven Billy Ray Taylor sintió como unas zarpas le acariciaban con cuidado su cabello. Un largo brazo terminado en unas afiladas garras, colgaba de lo alto del tejado.
Los hombres se temían lo peor, y así fue; un tercer «hombrecillo» estaba subido en el tejado. Le respondieron con plomo y el ser cayó abatido sobre las tejas, sin sufrir daño alguno… Varias criaturas seguían subidas en los tejados, a las que fueron disparando.
Uno de los seres recibió los impactos y cayó hacia atrás, flotando con suavidad hasta el suelo, sin un rasguño. Además de inmunes, podían levitar en el aire. Sin tiempo a reaccionar, otro «hombrecillo» apareció subido en lo alto de un árbol. Lo dispararon y en vez de caer, también descendió hacia atrás flotando hasta el suelo.
Aquello era una auténtica invasión de seres del espacio, pues aparecían por todos lados, pero los disparos tan sólo les hacían caer hacia atrás, volvían a ponerse en pie y se ocultaban en la oscuridad. Cuando los Sutton abrían las luces del exterior, los seres se escondían rápidamente, dando volteretas hacia una zona oscura, como si sus ojos fueran ultrasensibles a la luz.

El asedio continuó, y los Sutton les estuvieron disparando sin cesar hasta las 11 de la noche, momento en que el nerviosismo y la desesperación de la familia llegaba a un punto álgido al ver que nada podían hacer contra unos seres que les brillaba la piel, (Parecían niquelados) flotaban en el aire y recibían sus proyectiles del calibre 22 como si nada, se esfumaban cuando querían, reapareciendo luego en otros puntos de la granja…

Con múltiples cargadores de balas vaciados y extenuados, los Sutton acudieron a la Oficina del Sheriff en Hopkinsville. En vista de que no estaban borrachos, y que no fingían por un estado de pánico tal que a uno de ellos le latía el corazón a 120 pulsaciones por minuto, el Sheriff ordenó que acordonaran los alrededores de la granja. Numerosos Policías del condado, del estado y de la ciudad registraron palmo a palmo la zona,
hallando tan solo unas extrañas pisadas y el testimonio de un Policía que vio luces parecidas a «meteoritos» que descendían hacia la granja.

La familia se negaba a volver a la granja hasta asegurarse de que la Policía lo hubiera husmeado todo. Estaban aterrorizados, pero finalmente se les garantizó de que ahí no había nada. De vuelta a casa, los Sutton se llevaron un segundo susto. Los seres habían regresado de nuevo. Pero segundas partes nunca fueron tan buenas, y no hubo tanto revuelo, en parte quizás por el agotamiento general de la familia.

A las 2.30 de la mañana, la mujer Glenie vio desde su cama como los brillantes ojos de uno de esos «hombrecillos» la observaban a través de la ventana. Elmer disparó al ente, y este se perdió en la oscuridad.
La presencia de los «hombrecillos» duró hasta las 6 de la mañana, momento en que desaparecieron para no regresar nunca más… El Jefe de Policía Russel Greenwell aseguró; «Algo asustó a esa gente, algo que está más allá de su comprensión».

El caso fue rigurosamente estudiado por técnicos de la Aviación militar, quienes redactaron un revelador informe que otorgaba bastante credibilidad al suceso. Para explicar la impenetrabilidad de las balas en este caso, el ingeniero Francés Jean Goupil sugirió la teoría de que , puesto que esos enanos llevaban unos cinturones, estos emitieran un campo repelente de fuerza cinética que los envolvía y detenía cualquier
bala por efecto rebote. En todo caso, queda claro que esos entes sabían muy bien como las gastaban los americanos rurales, y acudieron probablemente en son de paz para un posible contacto, aunque la respuesta fuera tan violentamente descerebrada, esos escudos de fuerza magnética estaban allí para algo…

Ufopolis.com 2012

[David Parcerisa] El fenómeno ABDUCCIÓN (II)

Continuamos exponiendo el interesante artículo sobre el fenómeno de las abducciones por parte del investigador David Parcerisa, autor del libro

…Hopkins descubrió que también los hijos de los abducidos eran objeto de estudio por parte de los raptores, lo cual implicaba que las abducciones se transmitían o perpetuaban de padres a hijos, como si estas personas fueran portadoras de alguna particularidad genética por la que sin duda estos seres estaban muy interesados en seguir estudiando.

El caso de Kathie Davis presentaba evidencias físicas notables. Una de las más interesantes apareció en un prado próximo a su casa, justo en el punto donde aterrizó una nave en 1983. Había una figura circular en el terreno, donde no crecía hierba, además, en invierno, tras una nevada, la nieve se fundía precisamente en ese parámetro circular.
Bud Hopkins resume así el enigma; «El terreno estaba completamente transformado. Tras un par de días resultó evidente que la hierba había muerto y que la tierra había adquirido una consistencia rocosa, algo que no se ha conseguido reproducir en laboratorio. No sabemos que tipo de energía de irradiación se utilizó, pero está claro que los Alienígenas intervienen sobre la estructura del terreno. A este respecto, una vecina vió a través de los árboles, en el último momento del secuestro, algo así como un relámpago de luz gigantesco, exactamente en ese punto. Los objetos empezaron a moverse hacia su casa con un ruido tal que interfería con los electrodomésticos. Asustada pensó en un terremoto.


Las luces empezaron a relampaguear para luego apagarse definitivamente y…lo más interesante…la pantalla de su televisor se tornó completamente roja.» INTRUDERS marcó el inicio del conocimiento multitudinario de algunas de las intenciones de estos visitantes. Las investigaciones de Hopkins han sido decisivas, tanto 

para la Ufología como para el conjunto de la población. A él le debemos el que mucha gente haya abierto los ojos ante esta inquietante realidad. Para Hopkins, lo más importante del fenómeno Abducción; «…es que se dan unas pautas muy determinadas, no se trata solo de un conjunto de experiencias absurdas contradictorias entre sí. Estas pautas comienzan así; las personas son abducidas por primera vez en su niñez.
Después son abducidos una y otra vez, durante muchos, muchos años. Toman muestras de piel, hay muchos tipos de heridas como resultado de esas biopsias. A menudo introducen un objeto por una fosa nasal o por detrás del globo ocular o por la oreja, creemos que son injertos.» Pero la conclusión a que Hopkins ha llegado es aterradora. Según él existe un programa preestablecido de manipulación genética con unos fines que deberían de hacer reflexionar seriamente a la humanidad entera sobre nuestro propio futuro como especie. Para Hopkins, detrás de las Abducciones se encuentra quizás el acontecimiento más importante de la historia… Así lo resume; «Parecen estar ansiosos por nuestro material genético, nuestro ADN, nuestra singular composición genética, como si hubieran llegado a un punto sin retorno en su desarrollo evolutivo y necesitaran regenerarse a través de «algo» que pueden obtener de nosotros. Serían especies más primitivas y quizás más fuertes.»
Injertos metálicos extraidos de un testigo de abducción

«Una mujer embarazada de 7 meses se despertó después de que la habitación fuera invadida por una luz azul. El feto había desaparecido y tampoco había signo alguno de aborto. Un feto de siete meses no desaparece así como así. Los casos se cuentan hoy por docenas. Pero esto confirma lo que yo considero el punto central de todo el asunto; es el intento de crear híbridos, de crear una nueva raza o especie…»

No sabemos porque, pero la mayor parte de raptores obedecen al tipo «enano macrocéfalo»; seres de casi un metro o 1,30 m., cabeza enorme y voluminosa, calva, piel grisácea, con una hendidura por boca, y unos ojos muy grandes, negros y rasgados hacia los laterales, donde no tienen orejas. Su cuerpo es raquítico, brazos largos, delgados, y dedos también largos, finos y quebradizos. Su aspecto general es enfermizo, débil, y solo expresan frialdad, indiferencia, con una ausencia total de sentimientos o emociones. Actúan como autómatas, movidos por un frío instinto científico, siempre centrado en el sistema reproductor y genético del ser humano.

Supuesta foto de uno de estos seres tomada en 1954.

Por su aspecto, algunos teorizan si estos seres padecen alguna enfermedad degenerativa, como la progerie. Otros relacionan a estas criaturas, por sus ojos, piel y forma, con los insectos, como si fueran una versión más evolucionada de la familia de los insectos, aunque otros expertos los asocian a los reptiles. Casi un 85% de los encuentros con extraterrestres, y en especial los casos de abducción coinciden con la descripción de estos enanos cabezudos.

En 1991, Budd Hopkins y otro investigador OVNI, David Jacobs, aceptan una invitación de un tal Robert Bigelow para realizar una encuesta pública con objeto de averiguar una cifra aproximada de abducciones en USA. El cuestionario se compone de preguntas que hacen referencia a los conocidos síntomas de una abducción; Tiempo perdido, cicatrices en la piel, etc… Y entre el test, se introdujo una pregunta trampa, una absurdez para comprobar la sugestión de la gente; ¿Tiene algún significado especial para usted la palabra «Trondant»?

El proyecto es encargado a la organización Roper, quién encuesta a un total de 5.947 personas. La encuesta arrojó el siguiente resultado;

– Un 18% despertaban por la noche en estado cataléptico frente a una presencia en el

dormitorio.

– Un 15 % habían presenciado a una criatura terrorífica.

– Un 14 % habían experimentado un «viaje astral» o salida extracorpórea (fuera del

cuerpo).

– Un 13 % tenía tiempo perdido. (Missing Time)

– Un 11 % había visto algo parecido a un ser espectral o espíritu.

– Un 10 % había sentido la sensación de levitar en el aire.

– Un 8 % había presenciado luces desconocidas en su propio dormitorio.

– Un 8% poseía cicatrices y marcas en su cuerpo.

– Un 7 % había sido testigo de un OVNI.

– Un 5 % había tenido sueños relacionados con OVNIs.

– Un 1 % aseguró que la palabra «Trondant» sí tenía un especial significado para ellos.

Si los datos de la encuesta no fallaban, Hopkins y sus amigos se hallaban ante muchos millones de ciudadanos secuestrados. Por prudencia, eliminaron las preguntas más vitales de la encuesta y solo dejaron 4. Y aún así, el resultado era igualmente desgarrador. Un 2 % de la población tenía posibilidades de haber sido secuestrado, es decir, 5 millones de Norteamericanos.

Uno de los casos que más conmocionaron a la opinión pública por el drama que sufrieron sus protagonistas tuvo lugar el 11 de Octubre de 1973 en Pascagoula (Mississippi). El caso se sumaba a una intensa oleada de casos de «encuentros cercanos del tercer tipo» que asoló los Estados Unidos. Y 1973 fue llamado «el año de los humanoides». El episodio de abducción vivido por dos trabajadores de los astilleros locales, Charles Hickson de 42 años, y Calvin Parker de 19 años, ambos examinados por unos seres con aspecto de momia, acabó de concienciar a la población de que algo realmente extraño estaba sucediendo ese año con tantas visitas de criaturas desconocidas.

Uno de los bizarros seres del incidente Pascagoula de 1973

Así describió el suceso la agencia de prensa United Press International (UPI) en todos los Periódicos del País y demás prensa internacional;

«Dos trabajadores de unos astilleros que aseguraban haber sido llevados a bordo

de un OVNI y examinados por seres de piel plateada y ojos muy grandes, con orejas

puntiagudas, fueron llevados el viernes al hospital militar para ver si presentaban señales

de radiación. El personal del hospital afirmó que ni Charles Hickson de 42 años ni Calvin

Parker de 19 años, harían más declaraciones públicas, hasta que no hubiesen hablado

con las autoridades federales. Ambos trabajan en los astilleros walker, donde Hickson es

capataz.

Ninguno de los dos hombres sufría lesiones aparentes, pero como medida de precaución

fueron ambos llevados a la cercana base aérea militar de Keesler, en cuyo hospital fueron

ingresados para ver si presentaban señales de radiación.

El Sheriff del condado de Jackson, Barney Mathis, explicó que los dos hombres le dijeron

que estaban pescando en un muelle, en la orilla derecha del río Pascagoula, hacia las 7 de

la tarde del jueves, cuando a unas dos millas de distancia observaron una extraño aparato,

que emitía un resplandor azulado. Dijeron que el objeto se acercó a ellos y después se

inmovilizó a cosa de un metro sobre el agua. Entonces; «Tres cosas extrañas salieron de

él, no sabemos si flotando o caminando, y se apoderaron de nosotros para llevarnos al

interior de la nave.», explicó Hickson.

«Aquellos seres tenían unos ojos muy grandes. Nos retuvieron unos 20 minutos; nos

fotografiaron y después nos devolvieron al muelle. El único ruido que hacían era una

especie de zumbido. Se fueron como un rayo.»

Charles Hickson y Calvin Parker

El despacho del Sheriff anunció haber recibido otras llamadas durante la noche, de personas que vivían en la zona y que aseguraban haber visto una extraña «luz azul» en el cielo. También se ha informado de numerosas observaciones de OVNIs en otras partes del estado durante los últimos quince días. El Capitán Glen Ryder, del Departamento del Sheriff, que interrogó a los dos hombres el jueves por la noche, dijo que primero pensó que «le tomaban el pelo». «Hicimos cuanto pudimos para que se contradijesen -Manifestó Ryder-, pero ambos relatos coincidían. Si eran unos embusteros, tendrían que mandarles a Hollywood.»

Mathis dijo que Hickson parecía ser «un hombre razonable» y no solía beber demasiado, según manifestaron su esposa y sus empresarios. Según afirmaron las autoridades, ninguno de los dos hombres había bebido cuando tuvo lugar el incidente, pero reconocieron que después «Sí que fuímos a tomar un par de copas, para rehacernos de la impresión». Las autoridades agregaron que Parker se desmayó cuando los tres seres salieron del aparato. Dijo que no recuperó el conocimiento hasta que lo dejaron nuevamente en el muelle. »

«Los agentes de la ley tomaron declaración a los dos hombres y luego los dejaron solos en una habitación donde previamente habían ocultado un magnetófono, a fin de comprobar si era verdad lo que manifestaban. Mathis dijo que no había nada en la cinta que indicase un fraude.

Hickson calculaba que habían estado unos 15 o 20 minutos dentro de la nave no identificada.

Dijo a los agentes que lo tendieron sobre una especie de mesa, donde fue examinado de pies a cabeza con lo que describió como un «ojo electrónico».

Recreación del incidente
Charles HIckson exponiendo el incidente con un dibujo hecho a mano.

Tres horas después de esa terrible experiencia, los hombres fueron interrogados en la oficina del Sheriff por el Capitán Glen Ryder. Las declaraciones fueron grabadas y según parece es el primer caso en la historia en que se pudo registrar el relato prácticamente «fresco», casi inmediatamente después de haber sucedido el secuestro. Eso tiene mucho valor, pues el impacto emocional, los recuerdos y las impresiones estaban frescas, puras…

Quién prácticamente relató los hechos fue Charles Hickson, pues el joven Calvin Parker salió muy malparado de la abducción, y nada más ver salir a esos seres perdió el conocimiento, por lo tanto, no se enteró de nada mientras estaba a bordo del OVNI, posteriormente quedó muy traumatizado por todo y tuvo que recibir tratamiento Psiquiátrico.

Este es un extracto de algunas de las declaraciones más interesantes de ese interrogatorio registrado;

Charles Hickson; «…aunque fuese el hazmerreír del país, yo les diré lo que he visto, y la

experiencia que he tenido… Aunque se rían tanto de mí, que tenga que marcharme del

condado de Jackson, yo haré lo que sé que tengo que hacer. Aunque no espero que nadie lo

crea. Es tan increíble…»

«Nos pusimos a pescar, no sé como…pero creo que ambos vimos aquello a la vez. Era

una luz azul, que dio algunas vueltas… Estaba bastante cerca y una luz azul…resulta

sorprendente mirar al cielo y ver una luz azul. Es algo que llama la atención. Luego, al

cabo de un ratito, descendió exactamente encima del muelle. Se quedó a unos 2 o 3 pies de

altura sobre el suelo.

Hacia un pequeño zumbido, nnnnnnn, nnnnnnn, algo así. No le ví ningún escape trasero

ni nada parecido. Me parecía estar soñando. Y entonces me puse a golpear el río. Y Calvin

también…él se puso histérico.»

«Aquello no tocó el suelo. Flotaba. Hasta que de pronto, en el extremo de la cosa aquella,

apareció una abertura y tres de aquellos seres salieron flotando del objeto. No tocaban el

suelo. No tenían pies. Yo estaba muerto de miedo.»

«Medían 1,50 m., de piel pálida, y bajo su nariz había como una raja. No vi que tuviesen

cuello, parecía que su cabeza descansaba sobre el cuerpo. Es posible que tuvieran ojos,

pero yo no se los ví.»

«Se acercaron deslizándose hasta mí. Entonces uno de ellos lanzó un pequeño zumbido…

Debía de estarse comunicando con los otros dos. Luego dos de ellos se situaron flotando

detrás de mí y me levantaron del suelo por los brazos con sus manos que eran una especie

de pinzas.

Calvin se desmayó, y me llevaron flotando hasta aquella cosa, hasta meterme en ella.

Cuando llegué allí, es que ya me tenían, se habían apoderado de mí…»

«Allí no había asientos, ni sillas; sólo me movían de un lado a otro. Yo no podía resistirme,

me limitaba a flotar…sin sentir ninguna sensación, ni ningún dolor. Me mantuvieron un

rato en esa posición, y luego me pusieron boca abajo. Me pusieron un instrumento encima,

parecía un ojo enorme, estaba sujeto a algo, y se movía, y siguió todo mi cuerpo. Arriba y

abajo. Y después de esto me dejaron.»

«Intenté hablar con ellos, pero lo único que conseguía oír era un zumbido que salía de uno

de ellos. No me prestaban la menor atención, por más que les hablase o les mirase. Luego

nos soltaron, se oyó un zumbido y aquello se fue…»

«Recuerdo que este chico, Calvin, también estaba allí. Nunca he visto tal miedo reflejado

en la cara de un hombre, como el que ví en la cara de Calvin. Tardé un rato en hacerle

reaccionar y recuperar el juicio. Lo primero que le dije fue; «Oye, hijo, esto no lo va a

creer nadie. Será mejor que no lo contemos a nadie.» Pero a medida que le fui dando

vueltas al caso, más me pareció que debía comunicarlo a las autoridades.»

 

Primero Hickson llamó a la base aérea de Keesler, estos le aconsejaron que acudiera  primero a la oficina del Sheriff, y allí tuvo lugar el interrogatorio. Cuando finalizó, Hickson declaró al Sheriff y al Capitán que no quería publicidad sobre ese asunto y que no quería causar molestias a su familia. Luego, decidieron dejar solos a Hickson y a Parker, con un magnetófono oculto que grabaría una conversación privada entre ambos y que sin duda, demostraría la autenticidad de su relato.

Continuará…

[David Parcerisa] El fenómeno ABDUCCIÓN (I)


A continuación, ufopolis tiene el inmenso placer de presentarles una colaboración muy especial, el escritor e investigador David Parcerisa, autor del libro Los Annunaki: creadores de la humanidad, nos propone un viaje hacia el asunto mas interesante, conmovedor y aterrador de la ufología: las abducciones. Una colaboración que consideramos de altísimo nivel y que esperamos que podáis disfrutar:

Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, el término «Abducción», jurídicamente significa «rapto por persuasión o violencia», pero la Ufología la ha adaptado a la siguiente definición; «supuesto secuestro de uno o varios seres humanos por presuntos extraterrestres.»
El catálogo mundial de casos de abducción cifra unos 700 casos, aunque otros estudiosos como el neoyorquino Bud Hopkins apuntan a que solo en Estados Unidos podrían haber varios millones de ciudadanos abducidos que no lo saben ni ellos mismos.

Según sus palabras; «Aceptemos la hipótesis del 1% de la población, que equivale a 250 millones de personas, es un montón de gente para empezar. Considerando el 10% de la población nos encontramos con 25 millones de personas, un porcentaje así podría ser el correcto y resulta escalofriante. No dispongo de cifras reales pero el fenómeno afecta a un número de personas mayor del que se cree…»

Estas escalofriantes cifras no son nada exageradas, dado que el fenómeno presenta una característica intrínseca, y es la amnesia que sufre el sujeto, a quién no se le ha borrado la memoria, sino que retiene hundidos en su subconsciente todos los recuerdos del episodio.

Afortunadamente, estos recuerdos que han naufragado en las profundidades de la mente, son susceptibles de ser rescatados por medio de la hipnosis o la sofrología.

Las abducciones ilustran una escalofriante realidad que nos afecta a todos; varias inteligencias desconocidas raptan seres humanos con los que experimentan a su antojo, con pruebas médicas, como toma de muestras de piel, extracciones de sangre, semen o tejidos varios, o incluso realizando implantaciones de micro-aparatos en varios puntos del cuerpo, finalizando con un proceso de «borrado temporal» de memoria para que no recuerden conscientemente nada del incidente. A veces, estos seres implantan una orden mental a los abducidos, estos saben que deben hacer algo en un momento determinado de sus vidas, pero parece que solo estas inteligencias están en disposición de activar esa orden para que la ejecuten en su momento. 

Betty y Barney Hill, los dos primeros abduccidos de la etapa moderna de la ufologia

Normalmente, a los pocos días del rapto, los recuerdos afloran durante el sueño nocturno, ocasionando en el sujeto alteraciones emocionales agudas y otros trastornos de conducta que van dejando vislumbrar un profundo trauma alojado en el subconsciente del individuo. Se trata de un trauma comparable al de la violación en las mujeres. 

 Gracias a las técnicas de la hipnosis se consigue echar abajo el muro que cubre el subconsciente y así rescatar de su memoria la totalidad o parte del episodio vivido, la mayoría de veces narrado por el sujeto con grandes convulsiones y ataques de pánico.El cuadro típico de una abducción reúne casi siempre elementos parecidos y en ocasiones casi idénticos; tras ser llevado a bordo de una sala circular llena de luz que sale de todas partes, el individuo es tumbado totalmente desnudo en una especie de camilla y allí se le somete a un exhaustivo reconocimiento «médico», que puede variar en función de la naturaleza de sus raptores.El Escritor e investigador Americano Jerome Clark opina que; «El fenómeno de las Abducciones es interesante, porque una gran cantidad de testimonios ofrecidos por personas lúcidas y dignas de crédito coinciden hasta en los más pequeños detalles. En otras palabras; el fenómeno no es un montón de fantasías, sino algo real. Un buen punto de partida para la investigación se obtiene si los testimonios son verificables, si por ejemplo determinados aspectos del fenómeno se repiten constantemente en distintas partes del mundo, el informe se enriquece, se puede proceder al análisis de las pruebas físicas y de los testimonios múltiples para confrontar datos.»

Para muchos, en las abducciones está la pieza clave del enigma. Así opina el profesor de Biología Michael D. Swords; «En nuestro País (USA) hay bastantes investigadores interesados en los casos de secuestros, y es natural, ya que esta es la única área de la Ufología en que existe la posibilidad concreta de analizar al menos una parte de la experiencia repetidamente, porque se trata de víctimas cíclicas, el carácter repetitivo del fenómeno podría proporcionar datos muy valiosos que estén básicamente bajo el control de los investigadores.»

Las finalidades e intenciones de estos secuestros son muy dispares, todo esta en función de los distintos autores de estos raptos.

Evidentemente una abducción es una violación total de los derechos de un ser humano, es una imposición contra la voluntad de un ser vivo, y eso origina un profundo trauma. Una abducción es moralmente inadmisible, se mire por donde se mire, pero; ¿A quién pueden acudir los abducidos para denunciar el hecho? La desesperación emocional del individuo, desamparado, confuso e incomprendido, alcanza altas cotas de impotencia, no sabe con quién hablar de lo que le ha ocurrido sin que le tachen de loco.
  

Budd Hopkins, pionero del estudio psiquiatrico de las abducciones
Para ayudar a estas personas a recuperar su equilibrio mental, el investigador Bud Hopkins tuvo la genial idea de reunir a un buen número de abducidos para que todos a la vez relataran los pormenores de sus experiencias y las compartieran en conjunto, como una terapia en grupo, exactamente igual a las terapias en grupos de alcohólicos, que cada cual describe sus traumas. El hecho de compartir esas vivencias, hace que la intensidad de los traumas disminuya, porque el sujeto puede expresarse libremente, sabiendo que es escuchado y comprendido y a la vez, aconsejado y apoyado por personas que han pasado por el mismo problema.En 1989, se fundó en Estados Unidos el centro TREAT (Tratamiento e Investigación de los Traumas Anómalos Vividos), coordinado por la Doctora Rima E. Laibow, y donde se procede a diagnosticar y tratar de remitir las secuelas Psíquicas de algunos casos de Abducción.No todos los abducidos se ponen de acuerdo a la hora de enjuiciar a sus raptores.

Mientras unos piensan que son seres malévolos e insensibles de los que han recibido un trato horrendo y se han sentido como ratas de laboratorio o cobayas, otros se sienten privilegiados por haber sido elegidos por ellos, se sienten especiales y distintos, y consideran que esos seres buscan perfeccionar su raza a través de nosotros.

Antonio Rivera, pionero de la ufología en España.

Pero el prestigioso Antonio Ribera se mostraba cauto a la hora de juzgar a estas entidades; «A estos seres no se les puede colgar la etiqueta de manipuladores como si fueran los malos de la película. Ellos tienen un concepto del bien y del mal totalmente distintos al nuestro y actúan de acuerdo a sus obligaciones científicas. A mi juicio, unos seres de gran cabeza y ojos rasgados, de piel grisácea, están creando un ser intermedio, mitad humano mitad alienígena, fruto del código genético de su especie y la nuestra. Es posible que algunos seres híbridos estén ya de algún modo entre nosotros…»

Según el folklorista Thomas E. Bullard las abducciones siguen ocho pautas que parecen repetirse prácticamente en todos los casos; 1-Captura. 2-Examen. 3-Deliberación. 4-Excursión. 5-Viaje a otros mundos. 6-Teofanía. 7-Regreso. 8-Consecuencias.

Pero el máximo especialista mundial en Abducciones es el popular artista neoyorquino Bud Hopkins, quién en 1981, causó un gran impacto en la opinión pública con la publicación de su libro «Missing Time», popularizando el término del «Tiempo perdido» como síntoma inequívoco de una abducción. En su libro advertía al lector; «Son historias que pueden sucederle a cualquiera: a sus vecinos, a sus seres queridos, e incluso a usted.» 

Missing Time
 «Missing Time» fue pues como Hopkins bautizó a la sensación de tener un lapso de tiempo «en blanco» en un momento de la vida de una persona, en que no sabe donde ha estado, con la memoria bloqueada, el sujeto descubre que le faltan unas horas o excepcionalmente unos días.Miles de lectores de ese libro se replantearon esas cuestiones, e incluso se exploraron ciertas partes del cuerpo, si bien la obra hacía especial mención de que las abducciones suelen ir acompañadas de marcas o señales en la piel, parecidas a pequeñas cicatrices, como posibles cráteres cutáneos, que a falta de un término mejor se denominan «marcas de cuchara», que son como una hendidura circular, como si hubieran extraído con una «cucharilla», una capa de células cutáneas.Pero Bud Hopkins atacó de nuevo y arrasando en las listas de ventas con el que sería su gran obra reveladora; el Best Seller INTRUDERS (Intrusos. 1987), narrando las experiencias de Kathie Davis, de nombre real Debra Tomey, quién fuera abducida desde pequeña, y ya adulta, utilizada por los extraterrestres como mero objeto de fecundación, ya que por lo visto fue inseminada un total de 9 veces. ¡Y en cada uno de esos embarazos la secuestraban de nuevo y le extraían el feto para luego hacer desarrollar a la criatura en su planeta de origen! 

El libro reveló un patrón común en casi el 90% de los casos; las personas afectadas presentaban episodios de abducción ya desde su tierna infancia, lo cual engrandecía las implicaciones del fenómeno, porque eso significaba que esos seres hacían un seguimiento de esos sujetos elegidos, ya desde su propia concepción. Y no terminaba ahí el asunto; Hopkins descubrió que también los hijos de los abducidos eran objeto de estudio por parte de los raptores, lo cual implicaba que las abducciones se transmitían o perpetuaban de padres a hijos, como si estas personas fueran portadoras de alguna particularidad genética por la que sin duda estos seres estaban muy interesados en seguir estudiando. 

Continuará…