Aparece simbología anunnaki en un círculo de las cosechas

En este videoprograma vamos a ver un impresionante círculo de las cosechas aparecido en Inglaterra el pasado 26 de mayo con una cantidad de simbologías que enlazan con una gran cantidad de culturas antiguas, siendo la principal la que da como significado la hija de nannar, hija del dios Enlil de la mitología sumeria.

Estudiaremos todas las conexiones con los acadios, la mitología gnóstica, la mitología aparecida en el calendario de dendera, diferentes cruces del neopaganismo y su conexión con la mitología maya, como parte de un plan de conexión que lleva apareciendo en el fenómeno desde hace décadas y que vuelve a aparecer gracias a la aparición de este diseño junto a una antena de comunicaciones.

Esperamos que el programa sea de su interés.

Los robots despertarán en 2029

El siglo XXI será una auténtica caja de sorpresas con respecto al ámbito de la inteligencia artificial y la singularidad que espera al ser humano y al despertar de la robótica y personalidades como Raymond Kurtweil tiene claro hacia donde se encamina la ciencia: una socialización de los robots tras pasar un test de touring a finales de la década de 2020 en el que sean tan inteligentes como los seres humanos y una querencia por querer salir al espacio a finales de 2040 por su parte.

Pero… ¿cómo será nuestra relación con ellos? ¿Cómo serán sus sentimientos? ¿Y cómo llegaremos a identificar ese momento en nuestra sociedad?

No te pierdas este programa sobre cómo será ese grandísimo momento dentro de la historia de la humanidad…

Fuentes

http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/57755/154-164.pdf?sequence=1
https://robotsia.com/2015/07/08/que-es-la-singularidad-tecnologica/

¿Tiene el martillo de Kingoodie 140 millones de años?

 

Los ooparts, esos objetos fuera de su tiempo que tanto interés generan en las redes sociales tienen uno de sus máximos exponentes en un hallazgo realizado en 1844 por Sir David Brewster en la cantera de Kingoodie, en Mylnfield, Escocia. Era aquel un yacimiento y una zona que ya había sido tocada por un halo de misterio con los hallazgos de las esferas imposibles de Scara Bae en Orkney que estuvimos estudiando en ufopolis hace dos años y que mostraban una inusual geometría similar a las de las estructuras atómicas de diversos elementos químicos. Algo imposible, pero aún más imposible es encontrarse no muy lejos de allí con lo que parece ser una herramienta como un martillo de hace ni más ni menos que 140 millones de años.

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Una imagen del increíble hallazgo.

Teniendo en cuenta que los seres humanos, o más bien, nuestros antepasados comenzaron a realizar las primeras flechas de silex hace 2 millones de años, estamos ante una imposibilidad científica a todas luces, según lo que se estudia en los libros de historia. Pero quizá esos libros obvian dos opciones: la posibilidad de que hubiese una humanidad anterior y quizá los viajes en el tiempo. No podemos más que maravillarnos al imaginar la cara que se le debió poner al bueno de Sir Brewster cuando descubrió aquello… una cara similar a la del Dr. AW Medd, especialista del centro británico de investigación geológica quien en 1985 informó que la piedra que rodeaba al misterioso cuerpo de madera y metal pertenecía a una «edad de piedra arenisca roja inferior» datada con 360 ​​a 408 millones años. Básicamente hablamos del periodo Devónico, cuando los dinosaurios dominaban la tierra, una tierra que era un vergel de vida natural como nunca podríamos imaginar.

martillo de Kingoodie

 

Detalle de la unión entre la madera y el hierro.

Pero lo más extraño es observar el enigma a nivel químico, porque lo normal es encontrarse cualquier tipo de fósil petrificado, formando parte de la propia piedra que lo rodea, en un proceso natural de reacción entre iones de ambos cuerpos. Por ejemplo, en Troo, cerca de Montoire-sur-le-Loir, los visitantes pueden ver una cueva petrificada en la que de hecho, se podría clavar un clavo allí, u otros objetos de madera o metal, y se convertirían en piedra en unos pocos meses, gracias a las reacciones de oxidación, a la humedad, y a una temperatura que favorece el proceso. Pero esto no ha ocurrido en Kingoodie, aquel martillo evitó el proceso de descomposición, como si hubiese estado expuesto continuamente a una energía de radiación electromagnética que hubiera hecho, digamoslo así, de «escudo químico».

Para entendernos, si miramos cualquier barco, vemos oxidación por la acción del aire, el agua, la temperatura y la sal. Lo que se denomina corrosión. Afecta a los metales, como el hierro, aún siendo enterrados por miles de toneladas de tierra. Lo vemos en los barcos, como decíamos o en los yacimientos romanos, en sus metales oxidados con esa característica tonalidad roja. Pero en el martillo de Kingoodie no hay apenas oxidación y aún conserva sus formas, algo volvemos a decir, imposible, pero que está ahí, desafiando lo que entendemos como ciencia y como lógica. Más extraño aún es que las dataciones de carbono 14 realizadas en la Academia de Ciencias Físicas de la Universidad de San Francisco en aquel año 1985 volvían a confirmar la datación mínima de 140 millones de años.

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Una fantástica toma frontal con el martillo.

Podría pensarse que este hecho habría puesto patas arriba a la ciencia, a la moderna geología e incluso a las teorías de la evolución establecidas, pero lo cierto es que lo que llegó suele ser lo que viene siempre que una pieza por perfecta que sea no encaja en un puzle: el silencio. Nadie se atrevió en Estados Unidos a comentar mucho más sobre esto. Las pruebas se revisaron y los protocolos se habían seguido de forma correcta y las fechas eran las que eran, pero el silencio invadió el tema. La cabeza de hierro tenía también un componente de feldespato acumulado de 20 millones de años, lo que confirmaba el enigma y ponía aún más difíciles las cosas a la hora de saber qué pudo ocurrir en ese yacimiento para que aquel único utensilio presentase el aspecto que presentaba.

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La piedra completa en donde se consiguió descubrir el martillo.

Un tema olvidado que rescatamos y analizamos químicamente para que jamás se pierda. Y vosotros ¿qué opináis sobre este hallazgo? ¿Viajeros en el tiempo, una humanidad perdida en los tiempos u otra explicación? Podéis desarrollar vuestras teorías en los comentarios.