¿Eran extraterrestres los dioses del olimpo?

En los relatos mitológicos frecuentemente dioses y demás seres de naturaleza sobrenatural demuestran ser poseedores de objetos mágicos y capacidades sobrehumanas que les permiten realizar proezas que el hombre sólo puede imaginar.

Uno de estos portentosos talentos de los que se hace gala en las mitologías más antiguas es la capacidad para cambiar de forma. Y es que la idea de que una entidad pueda adoptar el aspecto de una persona o de un animal a voluntad viene acompañando a la humanidad desde sus relatos más tempranos y se manifiesta sin distinción en el folklore de varias naciones por todo el mundo. Resulta interesante que casi todas las culturas del planeta cuenten con algún mito relacionado con este tipo de transformaciones.

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»Leda y el cisne» – Copia atribuida a un discípulo de Da Vinci

Constantemente aparecen en este tipo de relatos seres con la habilidad de cambiar de forma según deseen. Tal es el caso del ‘’polimorfo’’ Zeus, del que se relata que descendió del monte Olimpo convertido en un cisne blanco para seducir a Leda la esposa del rey espartano Tíndaro. Este dios acostumbraba a tomar la forma de diversos animales para seducir a varias mujeres humanas de las que había quedado prendado. En el famoso mito del rapto de Europa se transforma en un toro blanco y rapta a Europa que recogía flores cerca de la playa y que inocentemente, al ver que el toro era manso, se subió a su lomo; entonces Zeus se adentró en la mar y llevó a la chica hasta Creta.

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»El rapto de Europa» – Marten de Vos

Las manifestaciones zoomorfas de este lujurioso dios en su mayoría tenían la motivación de seducir o secuestrar al que en ese momento fuera el objeto de sus pasiones. Cuando Zeus se encaprichó del bello príncipe troyano Ganímedes, adoptó la forma de un águila, raptó al príncipe y lo llevó al Olimpo, lugar en donde lo convirtió en su amante.

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»Ganymede» – Gabriel Ferrier

Este dios no sólo tomaba la forma de animales sino que también hacía lo propio con seres mitológicos; así para conseguir acercarse a la hermosa Antíope, se transformó en un sátiro, la poseyó y la dejó encinta. La joven tuvo que enfrentarse a la cólera de su progenitor quién no podía creer que el padre de sus futuros nietos fuese la cabeza del Olimpo. Para poder darle el consejo de que lo más prudente en esa situación sería la huida, Zeus se presentó ante Antíope en la forma de una lechuza.

Y para seducir a Maya, la mayor de las Pléyades, hijas del titán Atlas, el dios se transformó en una ardilla y de esta unión nació el dios Hermes. También pasó largo tiempo espiando a una de sus sacerdotisas, de nombre Semele, con la forma de un águila hasta que consiguió su objetivo despertando la ira de Hera cuando ésta descubrió a la sacerdotisa en estado de buena esperanza. De esta relación nacería Dionisio.

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»Jupiter y Antíope» – Jean Baptiste Marie Pierre

Pero el lascivo Zeus no se transformaba únicamente en seres biológicos, para poder tomar a Danae, la hija del rey de Argos que había sido encerrada por su padre debido a una predicción del oráculo de que sería el hijo de su hija quien acabaría con su vida, Zeus cayó sobre Danae en forma de lluvia dorada dejándola encinta. De esta unión nacería el héroe Perseo.

La habilidad del rey del Olimpo para tomar cualquier forma era portentosa y así lo demuestra en el mito de Calisto, una de las bellas siervas de la diosa de la caza Artemisa que, para poder entrar a su servicio, había hecho voto de castidad. Al rey de los dioses no le importó en absoluto la pura promesa de la muchacha y estaba demostrado que cuando se encaprichaba de alguien no escatimaba en medios para conseguir su objetivo. De este modo se transfiguró, adquirió la forma de la propia diosa Artemisa y se acercó a Calisto que resultó encinta. Por miedo a que este hecho no llegara a conocimiento de su celosa esposa Hera, Zeus tomó la resolución de transformar a Calisto en Osa.

El señor del Olimpo también tomaba la forma de personas, para la relación que dio nacimiento al héroe Heracles el dios se presentó ante su madre Alcmena con la forma de su esposo Anfitrión.

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»Danae» – Gustav Klimt

Pero antes de verse envuelto en todas las extravagantes historias de infidelidades a su esposa Hera, tuvo que conquistar a la diosa, trató largo tiempo de cortejarla y persuadirla sin éxito por lo que resolvió transformarse en un cuco y acercarse a ella que se apiadó del pajarillo y trató de calentarlo, en ese momento Zeus se desprendió de su disfraz y violó a su futura esposa a la que, por vergüenza, no le quedó otra solución que desposar a quién había arrebatado su virginidad.

El rey de los dioses poseía una total maestría en el arte del cambio de forma y así lo demostró en reiteradas ocasiones si bien no es el único dios en la mitología griega que cuenta con esta capacidad. Otras criaturas de carácter divino se demuestran maestras de las mismas habilidades. La diosa de la cosecha y la fertilidad de la tierra Deméter, en una ocasión tuvo que transformarse en yegua mientras huía de Poseidón y su afán por poseerla. Trató de ocultarse entre otros caballos pero no pudo esconder su divinidad y el dios del mar adoptó la forma de un semental y cumplió con su objetivo. También Némesis, la diosa de la justicia y el equilibrio se transformó en ganso por un motivo muy parecido al que tenía Deméter: escapar de Zeus. Aunque en este caso, Zeus se convirtió en un cisne logrando hacerse con su presa.

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»Apolo y Daphne» – Gian Lorenzo Bernini

En otras ocasiones, algunas criaturas mitológicas que no contaban con la capacidad del cambio de forma, rogaban a los dioses para que usaran su poder sobre ellos, normalmente para conseguir escapar de algún dios lascivo. El caso más notorio de este tipo es el del mito de la dríade Daphne que para conseguir escapar del cegado Apolo, a quién Eros había disparado una de sus flechas, suplicó ayuda a su padre, el dios del río Ladón que la convirtió en árbol. En la ‘’Metamorfosis’’ de Ovidio se expone asimismo, el caso de Cornix, la hermosa hija del rey Coronaeus de la que quedó prendado el dios Neptuno y comenzó a perseguirla mientras ella gritaba y suplicaba a dioses y hombres por ayuda. Sólo Minerva se apiadó de ella y la convirtió en cuervo para que pudiera escapar.

La lujuria de Poseidón fue el desencadenante del aciago destino que le sobrevino a Medusa. Esta famosa Gorgona de cabello de serpientes fue, antes de convertirse en el horrible monstruo representado en la iconografía plástica, una bella y pretendida doncella que se afanaba en sus labores como sacerdotisa de Atenea. El dios del mar se encaprichó de ella y la violó en el propio templo de la diosa de la sabiduría. Ésta montó en cólera y castigó a la víctima convirtiéndola en un monstruo al que no se podía mirar directamente y al que únicamente la pericia de Perseo consiguió dar muerte.

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»Medusa» – Gian Lorenzo Bernini

La literatura que ilustra la capacidad de los antiguos dioses griegos para cambiar de forma es extensa y detallada y sus motivaciones eran amplias, si bien una muy prominente era la de satisfacer su lujuria. En muchos casos, no tenían la pretensión de hacer justicia alguna sino simplemente la de complacer sus propios deseos. ¿Son absolutamente todos estos relatos invenciones de la magnífica creatividad humana o encierran algo de verdad? ¿Podían los dioses cambiar de forma?

Concluimos con la invocación con la que Ovidio comienza a narrar la ‘’Metamorfosis’’:

Me lleva el ánimo a decir las mutadas formas
a nuevos cuerpos: dioses, estas empresas mías -pues vosotros los mutasteis-
aspirad, y, desde el primer origen del cosmos
hasta mis tiempos, perpetuo desarrollad mi poema.

Si te ha gustado el artículo te recomendamos ver estos videoprogramas en donde también analizamos curiosísimos casos de transformaciones relacionados con incidentes ovni. Esperamos que sean de su interés.

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Asombrosos encuentros con humanoides de aspecto mitológico

La vasta cantidad de caras con las que el fenómeno se presenta resulta absolutamente impactante y sorprendente. El número de diferentes diseños de naves y de diversos encuentros con espectaculares humanoides, de momentos y de comportamientos de los mismos, hacen de cada caso y de cada encuentro algo único e irrepetible. Cada uno denota un detalle, grande o pequeño, que lo infunde de personalidad y, aunque extraño, todo encuentro se vuelve también exclusivo y especial.

Sin embargo se reportan relatos de varios testigos que vivencian acercamientos con lo desconocido con características en común. La selección de avistamientos y encuentros que se detalla a continuación tiene un punto en común para todos los casos: los seres descritos en estos testimonios guardan gran similitud con la iconografía de seres mitológicos perteneciente a nuestra cultura. Seres concebibles únicamente en los relatos de ficción pero que ya fueron descritos hace siglos en los mitos de occidente.

Un ejemplo de la enunciación anterior es el caso de un pastor español estudiado por Vicente Ballester Olmos, que se resguardaba en su cabaña de una fuerte tormenta. Escuchaba voces fuera de la misma y, extrañado de poder oírlas en mitad de la tormenta, decidió abrir la puerta. Se encontró con un humanoide de pequeña estatura que se internó en la propiedad sin mediar palabra. Mientras lo hacía el extrañado pastor pudo observar como la parte inferior del cuerpo de su inesperado visitante no estaba formada por piernas, como cabría esperar, sino por extremidades que se asemejaban a las patas posteriores de una cabra. Aterrado, el pastor comenzó a gritar enloquecidamente provocando que la criatura con forma de sátiro saliese huyendo. El pastor echó a correr tras el enigmático ser y ya fuera, presenció como una esfera luminiscente partía volando por el cielo a gran velocidad.

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Pero este no es el único avistamiento documentado de un extraño ser cuya fisionomía se asemeja sorprendentemente a la de los mitológicos sátiros. Existe un reporte de un acontecimiento similar ocurrido en Málaga durante el verano de 2011 en el que un guarda de seguridad afirma haberse visto en una de sus rondas durante la noche frente a una criatura humanoide con patas de cabra que se desplazaba levitando.

Se han sucedido otros encuentros con seres de aspecto mitológico como por ejemplo el que sucedió en 1996 en Irlanda. Una pareja conducía por una pequeña carretera rural cuando, a algo de distancia delante de ellos, vieron una figura aparecerse en mitad de la vía, decidieron parar el coche y bajarse a mirar con mayor atención. Lo que tuvieron ante sus ojos fue un ser cuya mitad inferior parecía la de un caballo mientras que la superior se asemejaba a la de una persona, tenía ojos grandes y saltones. Afortunadamente, la criatura estuvo allí pocos minutos antes de marcharse desbloqueando el camino y permitiendo que la aterrorizada pareja pudiera salir huyendo a toda velocidad.

Encontramos otros dos casos de avistamientos de centauros acontecidos en Inglaterra. En uno de ellos el testigo relataba que mientras conducía durante la noche, vio una extraña figura en un lado de la carretera y, mientras se acercaba al punto donde se encontraba la extraña silueta, ésta hizo lo propio y se acercó a la carretera. Llegó el momento en el que el conductor se aproximó a ella y pudo ver perfectamente a un caballo con cabeza humana. El pánico no le dejó hacer otra cosa que apretar el acelerador a fondo para alejarse de aquella turbulenta imagen todo lo que pudo.

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El segundo evento inglés de este tipo le sucede a un guardia de seguridad nocturno que manifestó que una noche de guardia escuchó perfectamente el ruido de cascos de caballos. Esto le inquietó pues sabía perfectamente que no había caballos en la zona por lo que salió del edificio, linterna en mano, con ánimo de buscar la fuente de aquel sonido. Al girar una de las esquinas del edificio, se encontró frente a frente con un gran centauro tal y como son descritos en la mitología griega. El guardia hizo caso al impulso de echar a correr y no mirar atrás.

Contrariamente a lo que podría pensarse a priori los encuentros con seres del tipo centauro son bastante comunes y se han dado en diversas ocasiones. Otro de estos sucesos data de 2006 en el estado de Michigan donde una mujer de identidad anónima relató que mientras se encontraba conduciendo, en una señal de stop en el que se detuvo, presenció cómo, tras un banco de nieve en el lado de la carretera surgió un tremendo ser corriendo a gran velocidad y que se dirigía con determinación hacia donde ella se encontraba. La criatura era mitad humana y mitad animal, con el cuerpo totalmente blanco y patas de cabra. Al llegar al coche, trató de abrir la puerta del asiento del copiloto que afortunadamente estaba bloqueada pero esto permitió a la testigo apreciar la mano del extraño ser refiriendo que sus dedos y uñas eran extremadamente largos. Por supuesto, la aterrada conductora arrancó el coche y huyó del lugar esperando que aquella criatura no decidiera seguir el mismo camino.

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Otro caso se dio en una reserva apache a principios de la década de los 80. El testigo en esta ocasión fue un policía que se encontraba realizando una patrulla nocturna. Al llegar a la Iglesia de la localidad mientras conducía, se percató de una figura que se movía de una ventana a otra de aquel edificio observando como si buscara algo en su interior. El policía, realizando su trabajo, detuvo el coche para observar. No podía identificar la forma de aquella figura debido a la oscuridad hasta que ésta dándose cuenta de la presencia del observador decide salir de entre las sombras a la luz de la farola más cercana. Se presentó entonces un imponente ser de 2 metros y medio de estatura cuyo torso, cabeza y brazos eran humanos pero su mitad inferior tenía la forma de un caballo y un color oscuro. Aquella criatura se quedó mirando inquisitivamente al policía que pudo ver con total claridad dos cuernos a ambos lados de la cabeza del ser. La idea de desenfundar su pistola pasó por la mente del agente pero la desechó rápidamente ya que pensó que era más prudente no provocar un enfrentamiento con aquella entidad. Mientras se debatía en estos pensamientos, el centauro retomó su camino, terminó de cruzar la carretera y echó a correr hasta perderse entre los árboles.

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Casi rozando con lo absurdo, estos son sólo algunos de los casos que se han reportado, cuyos testigos se han atrevido a contar. ¿Cuántos otros existirán de los que nunca tengamos constancia? Encuentros con humanoides que parecen sacados de algún relato mitológico de la antigua Grecia y que podrían llevar a pensar que las descripciones que aparecen en este folklore no sean producto de la imaginación de algún autor sino que cabría la posibilidad de que estas figuras lleven presentándose ante la humanidad desde los tiempos más remotos. Así pues, la exposición de estos seres en los textos antiguos sería una manifestación de su existencia más allá de cualquier ficción.