¿Tuvieron contactos extraterrestres los nativos americanos?

Si el fenómeno OVNI no fuera un acontecimiento moderno sino que viniera teniendo lugar desde los tiempos más arcaicos, un indicio podría verse en que el folklore y las leyendas de las primitivas sociedades ante las que este enigmático fenómeno se hubiera mostrado, se verían influidas por estos eventos relatando los acontecimientos con los conocimientos con los que contaban y tratando de darles explicación de acuerdo a sus creencias.

Constantemente en tradiciones orales y fuentes escritas por todo el mundo aparecen sugerentes historias sobre singulares luces voladoras, máquinas imposibles o desconcertantes seres provenientes de más allá del cielo, y algunas culturas, como las nativas americanas, cuentan con una gran, aunque poco conocida, riqueza en este tipo de relatos.

Concretamente las leyendas de la nación Cherokee son susceptibles de que, mediante una interpretación actual, representen vívidos encuentros con lo desconocido acontecidos hace varios siglos. Encuentros que han quedado grabados en el corazón de la sociedad Cherokee gracias a la tradición oral y al deseo de conservación de su propia cultura.

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Son varias las sociedades que cuentan con este tipo de extraños relatos.

Varios de estos relatos han podido ser conservados y transmitidos mediante fuentes escritas surgidas del trabajo de los antropólogos que, mayoritariamente durante el s. XIX, convivieron con este grupo étnico redactando con gran celo cada una de las historias, mitos, leyendas y lugares sagrados que resultaban de tremenda importancia para los habitantes nativos del Sudeste de los Estados Unidos.

Parece que los Cherokee son un grupo humano que despertó el interés de ciertas entidades pues son muchos los relatos que hablan de extraños seres en intrigantes situaciones. Uno de ellos fue por primera vez publicado en el año 1888 ante la sociedad occidental, en una época en la que el hombre todavía soñaba con poder volar, y responde al título de ‘’Cómo son las estrellas’’. En una ocasión un grupo de caza se encontraba pernoctando en las montañas cuando se vieron sorprendidos por dos luces ‘’como dos grandes estrellas’’ que se movían velozmente dibujando el límite con el que las siluetas de las colinas cercanas recortaban el horizonte. Todo el grupo las observó, maravillado y con gran atención hasta que se perdieron tras las colinas pero volvieron a mostrarse durante la siguiente noche. ¿Qué podían ser aquellas luces que se movían a voluntad en el cielo nocturno? El grupo entonces debatió sobre el asunto y entre todos decidieron que al día siguiente se internarían en la zona donde habían visto aparecer las luces para poder satisfacer su curiosidad.

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Muchas historias de diferentes culturas hablan sobre luces en el cielo.

A la mañana siguiente todos se dirigieron al lugar acordado y comenzaron a buscar con tesón la fuente de aquellas traviesas luces. Al cabo de un tiempo dieron con unas pequeñas criaturas de cuerpos redondos que estaban cubiertas de suave pelo y finas plumas que resplandecían y lanzaban chispas, y de entre ellas asomaban pequeñas cabezas. Los cazadores, orgullosos de su descubrimiento, llevaron a las criaturas consigo de vuelta al campamento con la intención de mostrarlas ante el resto del poblado. Así descubrieron que durante las noches estos seres brillaban con un potente fulgor, sin embargo durante el día no parecían tener esa capacidad mostrándose como pequeños seres de pelaje grisáceo. Si bien cuando el viento soplaba se llevaba con él pequeñas chispas que arrancaba de la crin de los misteriosos seres.

Durante todo el tiempo que estuvieron cautivas aquellas criaturas permanecieron en calma hasta que durante la séptima noche estallaron en llamas ‘’como bolas de fuego’’ y se alzaron en vuelo a gran velocidad hasta convertirse en pequeños y distantes puntos en el cielo. Los cazadores entonces llegaron a la conclusión de que eran estrellas.

Otro aspecto interesante de la mitología de esta cultura corresponde a la existencia de ‘’la gente pequeña’’. En el folklore Cherokee se relata que conviven con una raza de seres de tan pequeña estatura que habitan en las cavernas de las montañas y que están presentes en varias de sus leyendas. Estos seres son frecuentemente identificados con espíritus de carácter agradable que disfrutan de la música, hablan su propio idioma pero también pueden comunicarse en la lengua de las gentes con las que se encuentran y se encargan de enseñar valores a la humanidad, si bien en varias ocasiones muestran un carácter travieso y hasta maligno llegando incluso a secuestrar niños.

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¿Podría una cultura tan apegada a la naturaleza como la Cherokee haber estado en contacto con estos seres?

Una leyenda referente a estos seres narra la historia de un niño que no quería crecer, no quería pensar en lo que haría cuando fuera mayor y sólo quería jugar y preocuparse de cosas infantiles. Un día su padre le dijo que era tiempo de que comenzara a aprender a ser un hombre y que al día siguiente tendría que atender a las lecciones de su tío sobre tal asunto. El chico quedó desolado y fue a la orilla del río a llorar y allí se encontró con la gente pequeña que le propuso que se uniera a ellos y así no tendría que crecer, le dijeron que hablarían con el creador para que le convirtiera en uno de ellos y les enviara una visión a sus padres para que supieran que iba a encontrarse bien. El chico lo pensó durante varios días y finalmente decidió marchar con la gente pequeña.

Varios relatos de los Cherokee exponen hechos singulares que desde una interpretación moderna sugieren manifestaciones del fenómeno. Existe un relato de un extraño objeto volador que una vez fue visto por la tribu y cuyos testigos lo describieron como un ‘’gigante volador con una cabeza resplandeciente como el sol’’ que sobrevoló la zona y se mantuvo un tiempo estático en el aire de forma vigilante, tomó tierra y al cabo de un tiempo volvió a alzar el vuelo y se perdió en el cielo. Cuando varias personas se acercaron al lugar donde este gigante se había posado, encontraron que toda la hierba que había tocado estaba quemada.

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¿Qué tipo de explicación podían dar a los extraños eventos relatados?

¿Sucedieron estos hechos realmente quedando plasmados en la cultura de la nación Cherokee? No parece descabellado pensar que hace varios siglos esta sociedad se encontrara ante extrañas situaciones que describieron según su vivencia y a las que dieron la explicación que por aquel entonces se antojaba más lógica. Así, unos curiosos seres brillantes que podían volar y se dejaban ver como luces en el cielo, no podían ser otra cosa que estrellas y se identifica con un gigante un enorme objeto volador cuya superficie reflejando la luz del solar o tal vez, emitiendo una potente luz propia, era resplandeciente como el propio sol. Un objeto que, como en gran cantidad de casos de encuentros con el fenómeno más recientes, tiene la característica de dejar una quemadura en el lugar donde ha aterrizado. Y el gran número de relatos existentes sobre la gente pequeña guardan similitud con el folklore presente en todo el mundo acerca de pequeños seres que, según el lugar, adoptan diferentes nombres como elfos, hadas, duendes o gnomos. Pero que a su vez, podrían corresponder a la descripciones de extraños seres salidos de sorprendentes naves descritos por varios testigos del fenómeno OVNI ¿Estaban describiendo estos pueblos, sin saberlo, encuentros con seres y objetos voladores de este fenómeno?

Si os ha gustado este artículo os recomendamos ver los siguientes videoprogramas de extraños encuentros que tienen como protagonistas a los seres que posiblemente tuvieron contactos con aquellos moradores de América por ser contemporáneos con ellos.., en Rusia, concretamente en la Zona M. También os invitamos a ver el programa que hicimos sobre supuestos seres con máscaras de faraones, y el programa especial que enlaza con el enigma de los intraterrenos de los que también hablaban los indios nativos americanos, llamándolos «hombres hormiga».

La Zona M

Alienígenas con máscaras de faraones

Expediciones al centro de la tierra ocultadas por los gobiernos

Esperamos que sean de su agrado.

 

Ufopolis.com 2016

Asombrosos avistamientos de seres con alas metálicas

Ya en los relatos mitológicos más antiguos la humanidad ha descrito maravillada como sugerentes entidades voladoras habían conquistado los cielos antes del amanecer de la civilización. Sorprendentes figuras en ocasiones humanoides y en ocasiones con características animalescas surcaban los aires ante la atónita mirada de aquellos antiguos hombres. Algunas de estas figuras incluso se mostraban poseedoras de algún artefacto que hoy en día identificaríamos como el responsable de levantar a aquellos entes del suelo.

El hombre quería volar y uno de los relatos más populares que ilustra el deseo del hombre por alzar el vuelo tal vez sea el de la trágica historia de Ícaro, que se hallaba cautivo en la isla de Creta junto a su padre, el inventor Dédalo por haber prestado su ayuda a Teseo para acabar con el Minotauro. Para conseguir escapar de su prisión, el inventor construyó unas alas con cera y plumas para sí y para su vástago. Consiguieron escapar volando de la isla pero Ícaro, desoyendo las advertencias de su padre, voló demasiado alto y el calor del sol derritió la cera que sostenía las plumas de sus alas artificiales provocando que éste cayera al mar y muriera ahogado.

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¿Representa el mito de Ícaro el deseo innato del hombre por volar?

Las figuras humanas volando con alas artificiales son parte de la iconografía antigua de varias culturas pero se han dado en el s. XX extraños avistamientos cuyas descripciones se asemejan poderosamente al relato de Ícaro.

Uno de ellos ocurrió en 1936 y fue protagonizado por una niña de 15 años de edad llamada Loznaya mientras se dirigía hacía clase en la provincia de Pavlodar en Kazakhstán. El camino que la chica kazaja tenía que recorrer todas las mañanas era solitario y tranquilo pero el día de su extraño encuentro resultó ser todo lo contrario. En su camino Loznaya divisó una extraña figura oscura en el cielo y se paró ensimismada a observarla con gran curiosidad. Pronto se dio cuenta de que aquella figura tenía la forma de un hombre que iba vestido de pies a cabeza de color negro cuya cabeza se escondía en el interior de un casco que ocultaba sus facciones.

Mientras le observaba con gran avidez, aquella criatura cambió su rumbo de vuelo y, como si supiera que estaba siendo observada por aquella niña, se dirigió inexorablemente hacia ella. En ese momento la niña se horrorizó y mientras la silueta voladora se aproximaba pudo ver como portaba, en su espalda, un objeto que definió como una mochila de forma ovalada que emitía un tenue zumbido. Un sonido que se iba acrecentando a medida que la distancia entre ambos disminuía. Loznaya quiso entonces buscar un lugar donde esconderse de lo que identificaba como un peligro inminente, pero en el desolado paraje donde se encontraba no había nada que pudiese darle el deseado refugió. Corrió tanto como pudo presa del pánico mirando en derredor con la esperanza de encontrar algo en mitad de la nieve que gobernaba la zona pero, cuando volvió a mirar hacia arriba buscando a su perseguidor éste se había desvanecido.

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¿Qué son estas entidades que sobrevuelan el planeta sin necesidad de naves?

Un evento similar tuvo lugar algunos años más tarde, en 1948 aunque al otro lado del mundo, en el estado de Washington. En Enero de aquel año, una mujer de origen polaco llamada Bernice Zaikowski relató una inusual vivencia a los periódicos locales. Ella se encontraba en su granja cuando escuchó un zumbido y tratando de dar con la fuente del sonido dio con un extraño ser que sobrevolaba su granja. La figura, de apariencia humana, volaba a una altura de 60 metros e iba sujeta a dos enormes alas metálicas que no parecían estar articuladas pues en ningún momento se movieron lo más mínimo. Aquel misterioso aeronauta portaba sujeto al pecho lo que parecía un panel de control que la testigo supuso utilizaba para definir sus movimientos. La granjera no podía dejar de mirar atentamente aquella maravilla que revoloteaba sobre su granja cuando sin previo aviso, aquel humanoide volador, simplemente ascendió a gran velocidad mientras retraía sus alas desapareciendo de la escena.

Poco tiempo después, hacia mediados de los años 50 una criatura parecida se dejó ver en el estado de Nebraska ante un aterrorizado testigo que publicó su experiencia utilizando un pseudónimo para evitar el escarnio público. Según relata, en la ciudad de Falls, se encontró con una figura humanoide de más de 2.5 metros de estatura con dos enormes alas pegadas al cuerpo que resplandecían con un brillo metálico y que al testigo le dieron la impresión de estar hechas de aluminio. Sobre ellas, en línea, se emplazaban pequeñas luces que parpadeaban con diferentes colores y de nuevo, esta criatura manipulaba una suerte de panel de control que estaba adherido a su pecho. El testigo pudo observar al extraño ser desde poca distancia pues se percató de que sus ojos eran de un azul muy pálido y que su piel parecía más bien cuero.

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¿Sería posible que nos encontremos ante un precoz desarrollo tecnológico secreto militar, se trata de viajeros del futuro o de seres de otros planetas?

En este caso, parece que la criatura no se percató de que estaba siendo observada y tras manipular los controles, alzó el vuelo emitiendo un sonido silbante y desapareció dejando tras de sí a un horrorizado hombre que no consiguió dormir en mucho tiempo.

Cada vez son más los avistamientos de extrañas figuras voladoras, algunas de aspecto humanoide que parecen volar sin ayuda de ningún tipo de maquinaria, otras cuentan con enormes alas parecidas a las de las aves y algunas presentan un aspecto más monstruoso como los casos del famoso Mothman o el Hombre Búho. Sin embargo, son extraños los casos en los que algún testigo se encuentra con siluetas humanas que portan artefactos impropios para la época que les permiten viajar por el aire.

La naturaleza de estas extrañas visiones continúa siendo un misterio y abundan las posibles explicaciones al respecto. Tal vez se tratara de una sofisticada maquinaria militar en pruebas, o puede que fueran viajeros del futuro, quizás estos entes provengan de algún lugar más lejano aún. Un auténtico misterio sin respuesta, pero los relatos de estos testigos enuncian con claridad que estos seres consiguieron lo que el desafortunado Ícaro no logró.

Si os ha gustado el artículo os invitamos a ver el programa que hicimos sobre un extraño objeto con alas metálica y sobre Leonardo da Vinci, que además de diseñar alas para hombres protagonizó una serie de vivencias relacionadas con las visiones del futuro que son de lo más sugerente. Esperamos que ambos sean de su interés.

 

Fuente: Ken Gerhard’s »Encounters with flying humanoids».

Los misteriosos humanoides alados de Japón

De entre todos los avistamientos ufológicos de cualquier tipo la mayoría de los encuentros suelen presentar varias características en común si bien, cada caso es especial en sí mismo. Normalmente los testigos de lo incomprensible se topan de bruces con alguna escena ya tan arraigada en la iconografía del inconsciente colectivo que resulta hasta familiar teniendo en cuenta el dossier gráfico de experiencias relacionadas con el fenómeno que han trascendido hasta ahora, pero existen algunos casos de encuentros tan inusitados que se sitúan más allá de cualquier realidad concebible.

Un ejemplo de lo expuesto son los escasos, aunque intrigantes, avistamientos de figuras humanoides voladoras que, siendo siluetas antropomórficas, aparecen en los cielos sin evidenciar ningún tipo de ayuda mecánica para tal fin.

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Varios de estos seres fueron vistos durante la Segunda Guerra Mundial en Japón, al sur del archipiélago, más concretamente son famosos los avistamientos de la isla de Okinawa. Sobre esta pequeña tierra que se alza en el océano Pacífico los soldados norteamericanos luchaban por obtener el control de la nación japonesa y fue durante una de las ofensivas americanas en el año 1945 cuando estos extraños seres se manifestaron de forma visible ante los contendientes de la batalla.

Fueron decenas de avistamientos los que tuvieron lugar y un gran número de soldados afirmaba sin pudor alguno que habían estado ante la presencia de una figura humanoide alada. Los reportes se sucedían y usualmente alguna de estas figuras se presentaba en solitario ante un grupo de hombres, sin embargo se documentó una ocasión en la que se avistó un grupo de varios de estos humanoides.

Seres que flotaban en las alturas, observando desde la lejanía los horrores de la guerra. Su vuelo no emitía ningún tipo de sonido perceptible.

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En occidente, tal vez, un avistamiento de un ser que respondiera a estas características habría sido bautizado rápidamente de ángel, un ángel que en lugar de mensajero, se sentaba a observar, sin embargo en Japón esto no sucedió. Quién sabe si por la influencia cultural o porque ningún testigo sintiera que estaba ante la presencia de este tipo de seres sino de algo más.

¿Qué interés podrían haber tenido estas criaturas en presenciar un suceso tan cruento como una guerra? Fenómenos inusuales de todo tipo son reportados durante acontecimientos de gran carga emocional, batallas y catástrofes. Casi todos de carácter negativo pues muy escasa resulta la presencia de lo desconocido durante eventos de razón positiva o neutral.

Las apariciones de los humanoides alados se detuvieron con el final de la guerra pero se volvieron a manifestar tiempo más tarde, en 1952 en una base militar de la ciudad de Kioto. El soldado Sinclair Taylor fue el testigo en este caso. Al caer la noche comenzó su ronda de guardia que en principio fue tranquila hasta que escuchó un extraño sonido de aleteo que se aproximaba hacia su posición en la oscuridad. Tratando de discernir la naturaleza del sonido, el soldado atisbó una figura volando en el cielo nocturno que en primera instancia identificó con un pájaro de grandes proporciones. A medida que la criatura se acercaba pudo por fin discernir que no se trataba de un ave como pudo haber pensado, sino que era un enorme humanoide que medía 2 metros de alto dotado de unas exuberantes alas de 2 metros de envergadura. Aquel ser se mantuvo volando cerca del desconcertado soldado. Presa del pánico el hombre no procesó mejor idea que la de apuntar su arma y abrir fuego contra la perturbadora figura que revoloteaba a su alrededor. A continuación sucedió algo muy común en este tipo de encuentros: el ser desapareció. En un pestañeo se había desvanecido.

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Pero esta no había sido la única ocasión en la que el humanoide alado se había presentado en aquella base. Al comunicarle lo sucedió a su superior, al solado le notificaron que no había sido el primero en relatar aquella historia y que la criatura ya había sido vista por un compañero suyo en la misma base.

Trascendiendo los límites de la base fueron muchos los vecinos que reportaron avistamientos similares; muchos de ellos identificando una extraña figura con un gran pájaro y numerosos fueron también los testigos que afirmaron haber visto volar extrañas luces que realizaban movimientos imposibles en el cielo. De nuevo encontramos un significativo aumento de la presencia OVNI en una zona que precede extraños encuentros con entes singulares.

Tras estos encuentros no existe ningún tipo de documentación que manifieste que esta criatura volviera a aparecerse en la zona. Tal vez no se volviera a manifestar o tal vez, no volviera a ser vista.

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La realidad de lo irreal se presenta con contundencia ante los desconcertados testigos que sin poder encontrar una explicación lógica, tampoco pueden negarla, poniendo el mundo del revés. Como siempre, este tipo de seres con semejanzas con otros seres crípticos como el Mothman o el Hombre-Búho, llegan tras una fuerte actividad ufológica que casi anuncia su presencia y parece que se dejan ver conscientemente en un acto voluntario sin motivo aparente aunque inherente, simplemente para desvanecerse en el aire y pretender que nada hubiera sucedido.

Sin duda, este tipo de inusitados encuentros generan en el espectador un dilema moral y existencial acerca de la realidad, tambaleando todo conocimiento de lo que hasta entonces se presumía como real y que, aunque no defina una certeza absoluta, al menos deja la puerta abierta a una comprensible duda.

‘’Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón.’’

Henry F. Amiel

¿Quiénes eran los humanoides voladores de Czluchow?

 Hoy en ufopolis vamos a estudiar un caso estupendo de encuentros del tercer tipo de esos que hacen que veamos el fenómeno con ojos de fascinación pero también de incomprensión. Ocurrió en Czluchow, Polonia, el 10 de agosto de 1979 y fue sacado a la luz por el investigador Krzysztof Piechota, siendo de esos incidentes que no dejan indiferentes. En aquella tarde calurosa, un residente de la mencionada localidad sacaba su barca del lago para pasar una estupenda jornada de relax y pesca. Atareado él, de pronto se dio cuenta de algo inaudito: un objeto oscuro estaba flotando sobre la superficie muy cerca de su posición. El pescador se quedó quieto intentando atisbar qué era aquello. Parecía una barcaza como la suya pero no podía ser posible ya que su velocidad y sus movimientos eran colosales. Lo hacía además en silencio, ese sepulcral silencio que parece envolver a todos los encuentros de este tipo. El agua no producía ondas. Parecía irreal, pero ahí estaba.
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El caso es similar visualmente al del famoso Monstruo de Flatwoods, visto en 1952
Unos pocos segundos más tarde, el objeto se desvaneció detrás de un promontorio cercano a su posición, dejando al testigo totalmente boquiabierto. Y no lo había visto solo él. En la orilla, otro pescador presenció la misma escena con el mismo interés y la misma sensación de incredulidad pero éste lo pudo ver mejor y de hecho pudo ver cómo el objeto se sumergía entre la vegetación más cercana a la orilla. El primer señor de la barca estaba detenido, pero el de la orilla no se lo pensó dos veces, iba con sus perros y se marcó una carrera con ellos para tratar de verlo de primera mano. Tenía que estar en la orilla y tenía que poderse ver. Habría que imaginarse en esa situación con tus perros de caza, yendo a cazar… lo imposible.
Ni 20 pasos habían pasado de carrera cuando de pronto observó cerca del promontorio a dos seres vestidos de color oscuro moviéndose hacia el bosque. Tan tranquilos ellos.  Los perros, nerviosos y locos por oler algo que impregnaba el ambiente enrarecido, estaban delante del testigo y corrían a toda velocidad hacia ellos. Los seres se percataron de los perros y cambiaron de dirección hacia ellos, como si deseasen enfrentarse. Algo hicieron, porque los perros de caza se dieron la vuelta inmediatamente gimiendo. Acto seguido, los seres volvieron a ponerse en marcha mientras el testigo andaba en dirección hacia ellos con gran cautela. Lo que le había hecho a sus perros se lo podrían hacer a él. Por eso, con cautela seguía mirando y observándolos.
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 La descripción es surrealista, pocas veces vista en el fenómeno
Muy grandes no parecían: 1,50 metros. Vestían un mono similar a los buzos, hermeticamente cerrado, pero con unas caderas desproporcionadas. En la zona de los ojos tenían un panel de cristal que les permitía ver. A ese surrealismo ufológico de las caderas y los cristales se le sumaba una especie de joroba que asomaba detrás del cuello. Humanoides buzos, jorobados, oscuros y quizá pasados de peso. Casi insuperable. Solo faltaba el detalle de las piernas, pero no se veían bien. Su movimiento era más bien robótico, no se correspondía con un andar bípedo. Más bien, se movían deslizándose por el suelo, incluso en zonas donde el terreno era escarpado o irregular. Caminaban con los brazos extendidos, dejando ver unos antebrazos curvados hacia abajo.
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Los observadores vieron flotar a los seres desde el agua. Iban rodeados de un fulgurante halo de luz.
El testigo al verlos gritó como un poseso. Quería que se detuvieran, quería al menos verlos más de cerca pero aquellos seres no tenían ningún tipo de intención de detenerse, es más, comenzaron a aumentar su velocidad de manera vertiginosa. Tan rápido fueron que prácticamente se desvanecieron en el bosque. Al adentrarse con sus perros, el testigo se dio cuenta de que éstos no se comportaban como siempre. Decidió seguir, pero se quedó preocupado. Paso a paso fue metiéndose en el bosque hasta que de repente pudo observar algo que le dejó estupefacto, una luz inmensa y muy brillante a una distancia de 100 metros sobrevolaba las copas de los árboles en un descenso hacia un conocido claro del bosque. Comenzó de nuevo la carrera suicida dejando esta vez a los perros atrás.
670La iconografía del caso enlaza con los momentos más bizarros del fenómeno ovni en su historia
Quería verlo. El objeto bajaba y el hombre se acercaba. Cuando aquella inmensa luz estaba a unos 30 metros de altura el testigo llegó a observar parte de sus características morflógicas: rectangular, con los bordes redondeados y expulsando haces de luz de color verde azulado. En el centro, luces de color blanco refulgente. El avistamiento se iba haciendo cada vez más espectacular hasta que en el mejor momento de la «función»… aquello se levantó en el suelo y se fue. El fenómeno ovni no espera a nadie.
Ninguna marca en el terreno, y solo el testimonio de dos hombres de distintos perfiles hacen de este caso, algo que se suma a una serie de testimonios similares como el caso Conil, ocurrido en Cadiz en Septiembre de 1989 con unas características casi idénticas. Un avistamiento sobre el agua, dos seres aparentemente saliendo del mar hacia el interior, una sensación extraña en el ambiente, una descripción absurda y brutal. En este caso de Polonia, al parecer los perros estuvieron bajo tratamiento médico veterinario por parálisis en sus mandíbulas superiores tras haber estado a solo dos metros de aquellos extraños humanoides de tan extraño aspecto.
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El aspecto de los seres enfundados en un mono de buzo venía acompañado de la capacidad de volar

¿Cómo afrontar este tipo de cosas? Lo cierto es que este tipo de casos, tan extremos y vestidos de ese halo surrealista son bastante comunes dentro de la ufología. El manto que recubre el fenómeno de extrañeza parece tan grande y variado que no hay por donde cogerlo. Las descripciones se multiplican exponencialmente en medidas y aspectos diferentes. Es como si cada vez se presentase de una forma diferente. La iconografía también es extraña. Un objeto submarino, dos seres, un trayecto, un ovni y una recogida. Es como una escena, una presentación y quizá algo que no debería haber visto nadie. ¿Qué opináis sobre este tipo de encuentros? ¿Responden a un patrón determinado? Si os ha gustado la entrada, os recomendamos que veáis el caso Jordan Ontario, surrealista como pocos pero fascinante a la vez como éste. Esperamos que sea de vuestro agrado.

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